Tras acaparar la Reserva Federal todos los flashes en las últimas semanas y a la espera de su propio encuentro de septiembre de la próxima semana, la reunión del BCE de este jueves se convierte en el foco de los mercados. Un encuentro del que no se esperan cambios relevantes: se espera que reitere su mensaje de apoyo constante a la política monetaria, su sesgo acomodaticio y que enfatice su capacidad para intervenir en cualquier momento. “En esta reunión la autoridad monetaria europea actualizará las previsiones económicas de los próximos años, donde probablemente revise a la baja las estimaciones de inflación, sobre todo tras los últimos indicadores de precios conocidos”, asegura Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G Banca Privada. Este experto se mantendrá atento por ver cómo afectan tanto el Fondo de Recuperación europeo acordado en julio como la fortaleza de la divisa comunitaria, a esas nuevas estimaciones de crecimiento.
Fortaleza del euro
Olivia Álvarez, analista de MONEX EUROPE,considera que el BCE se mantendrá en suspenso mientras aborda las preocupaciones recientes sobre la fortaleza de la moneda única. En efecto, se ha apreciado casi un 12% desde principios de mayo frente al dólar hasta máximos de dos años ante el sentimiento positivo por las medidas de estímulo en la UE y por la debilidad del dólar. La situación preocupa porque “un euro más fuerte podría frenar potencialmente la eficacia de las políticas monetarias ultraflexibles mediante un traspaso contraproducente a la inflación y unas condiciones financieras más estrictas a través del mercado de valores”, pero la situación podría no ser suficiente como para impulsar ya una acción política por parte del BCE. “Cuando se ajusta a las diferentes tasas de inflación, el tipo de cambio real efectivo sigue siendo comparable a los niveles observados a menudo en la última década”, explica Álvarez.
“La reciente fortaleza del euro ha presionado a las empresas, en particular a los exportadores, y como tal muchos buscarán alguna acción por parte del BCE o al menos alguna indicación de que podría venir una mayor relajación de la política monetaria”, apunta Adam Vettese, de eToro. Además, cree que “el cambio de la Reserva Federal a un objetivo de inflación promedio también presiona a otros bancos centrales para que reaccionen de manera más expansiva si no quieren una mayor apreciación de la moneda”.
A juicio de Gilles Moëc, Chief Economist de AXA IM, «Christine Lagarde reconocerá como viento en contra la apreciación del euro, pero no tomará medidas inmediatas». Además, estima que la “opción nuclear” sería jugar con la idea de «volver a bajar los tipos aplicados a los depósitos», una alternativa que tacha de «tentadora» para luchar contra la apreciación de la divisa pero que cree que «no es una opción fácil dados los desafíos que enfrenta el sector bancario en los próximos meses».