Según el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, "hay todavía mucho por hacer" al tiempo que reconoce que, "la prioridad absoluta" es asegurar que las decisiones que se tomen respetan el derecho internacional y de la UE.
La cuestión más polémica de ese preacuerdo es la devolución a Turquía de todos los inmigrantes irregulares nuevos (incluidos los demandantes de asilo) que lleguen a Grecia, y la acogida por la vía legal de un sirio en la UE por cada uno deportado, el llamado mecanismo "uno por uno".
A cambio Ankara pide 3.000 millones de euros adicionales, adelantar a junio la liberalización de visados y acelerar el proceso de adhesión a la UE, exigencia que rechaza Chipre por la ocupación de la parte norte de la isla por parte de ese país.
El vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, se muestra partidario de que, "cada persona tendrá que ser evaluada individualmente" y que no podrá haber "deportaciones colectivas ni devoluciones en caliente". También dijo que el mecanismo "uno por uno" tendrá que tener un carácter "temporal y extraordinario".
España lo rechaza