La sorprendente mudanza de General Motors responde a su ambición de cotizar directamente junto a los líderes de la innovación. El fabricante dejará Nueva York para debutar en el Nasdaq el próximo 17 de noviembre, conservando su nombre de cotización habitual.
Las acciones de la firma de Detroit subieron un 2% en las operaciones previas a la apertura tras anunciarse este movimiento. Con este giro, la compañía hace historia al ser la primera marca automovilística tradicional que aterriza en este índice bursátil.
Fiebre por la nueva economía
El gigante del motor sigue así la estela reciente de otras grandes corporaciones internacionales como Walmart, Hilton y Palantir. Estas firmas también han dado el salto buscando seducir a un inversor obsesionado con el despliegue de la inteligencia artificial.
Paul Jacobson, director financiero de la compañía, defiende que su renovada hoja de ruta está impulsada puramente por la tecnología. El ejecutivo asegura que este enfoque crea valor y convierte al Nasdaq en el «hogar natural» para acompañar su futuro crecimiento.
Conducción autónoma frente a China
La marca lleva tiempo inyectando capital en sistemas de conducción autónoma que permiten viajar sin las manos en el volante. Su objetivo es crear una nueva base de «software» para generar ingresos extra cobrando por funciones digitales exclusivas.
Los fabricantes clásicos están obligados a diseñar vehículos más asequibles y altamente digitalizados si quieren sobrevivir en el mercado. Esta transición es su única vía de escape para frenar la agresiva expansión de las marcas chinas sin hundirse en los costes de producción.
Un coloso en transformación
Todo este enorme esfuerzo de modernización pretende consolidar a un gigante empresarial que roza los 64.400 millones de dólares de valor de mercado. El histórico fabricante asume que los vehículos del mañana competirán más por su cerebro digital que por su potencia mecánica.
