Washington retira los topes de CO2 a las eléctricas

La EPA prevé retirar este lunes los límites de emisiones a las centrales eléctricas estadounidenses, según fuentes del sector.
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El regulador ambiental de Estados Unidos se dispone a levantar este lunes el techo de contaminación que pesa sobre las centrales eléctricas del país. Medios estadounidenses y fuentes del sector energético coinciden en que la derogación afecta a los gases de efecto invernadero que emiten esas instalaciones. La propuesta llegaría acompañada de un segundo movimiento: retirar al organismo la competencia para fijar esos límites más adelante.

El encargado de comunicarlo será Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). El escenario elegido son las reuniones de Energía del G20, que reúnen estos días al sector en Houston. La ciudad tejana es el corazón histórico de la industria petrolera estadounidense.

Otro paso en la desregulación climática

La decisión prolonga la línea de desregulación climática que mantiene el Ejecutivo del presidente Donald Trump. De confirmarse, las eléctricas dejarían de tener un límite federal a la cantidad de carbono que pueden verter a la atmósfera.

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El anuncio ya ha encontrado respuesta en el ámbito ambientalista. «Hoy, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Trump estaría dispuesta a derogar sus Normas de Contaminación por Carbono para centrales eléctricas y a presentar una propuesta que le quitaría a la agencia la autoridad para limitar la contaminación de estas centrales en el futuro», señaló en un comunicado Margie Alt, directora de la Campaña de Acción Climática.

La responsable de la organización puso el foco en el momento elegido: el país atraviesa una de las temporadas estivales con temperaturas más altas de las que se tiene registro. Alt atribuyó a la Administración actual la responsabilidad de «poner en peligro» las vidas y el «bienestar» de la ciudadanía estadounidense.

El grupo ecologista reclamó a la EPA «rectificar y empezar a cumplir con su deber protegiendo el medioambiente y anteponiendo los intereses del pueblo estadounidense a los de los multimillonarios contaminadores».

Del dictamen del peligro a la «estafa verde»

La postura del presidente sobre la materia es conocida. Trump ha desestimado en numerosas ocasiones lo que sostiene la comunidad científica sobre el cambio climático, un fenómeno que ha descrito como «la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo». También lo ha llamado «estafa verde» y ha sostenido que llevará a la ruina a los países que apuesten por las energías renovables.

La revocación del dictamen del peligro fue el antecedente más claro y se produjo el pasado febrero. Aquella norma databa de 2009, bajo la presidencia de Barack Obama, y dejaba por escrito que seis gases de efecto invernadero procedentes de los motores de combustión dañan la salud.

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