Más allá de las dificultades de interpretación que presentan las cifras y las metodologías de medición en Argentina, ambas frecuentemente cambiantes, lo que el presidente Alberto Fernández tiene en claro ahora es que deberá de “gastar más” en las próximas semanas para intentar cambiar el humor social que llevó a su reciente derrota en elecciones primarias en el 70% del país.
Para ello, ha preparado un aumento del salario mínimo, otorgará un bono extraordinario a jubilados y anunció que robustecerá las ayudas financieras de los planes de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y otros subsidios dentro de un conjunto de medidas para estimular el consumo y “levantar el ánimo de la gente”, incluyendo también flexibilización de restricciones sanitarias.
Pobreza y elecciones
El 14 de noviembre su Gobierno irá a las elecciones definitivas para renovar 127 de las 257 bancas de Diputados y 24 de las 54 de Senadores. Buscará no repetir la derrota que sufrió en las previas del 12 de septiembre debido a -según consultoras y su propio equipo- no haber atendido a los pobres y haber gestionado de manera tan errática la pandemia.
Desde el inicio de la emergencia sanitaria, un 42% de la población está bajo la línea de pobreza, según cifras oficiales, o más del 52% según estimaciones independientes. El confinamiento ha sido considerado el más prolongado de la región, no ha habido reactivación económica y, además, escándalos de corrupción y nepotismo fueron constantes.
Gastar más
Que “gaste más” es la consigna que también surge de la carta que le escribió Cristina Kirchner al criticar la poca cantidad de votos que obtuvo su coalición. Fue la vicepresidenta quien eligió a Fernández para lograr su retorno al Gobierno tras la gestión de Mauricio Macri. Esa “autoridad” es la que impregna el texto de recriminación que le dedicó criticando su “política de ajuste fiscal equivocada”.