"El Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés) necesita estar listo para flexibilizar más, proporcionar un guidance más fuerte a los mercados mejorando su comunicación y poner mayor énfasis en el logro de su objetivo de inflación del 2% de una manera más estable", afirma el organismo capitaneado por Christine Lagarde.
Tras repuntar hasta el 1,5% a mediados del año pasado, los precios al consumo subyacentes (sin alimentos frescos ni los efectos del aumento de impuestos) se ha reducido gradualmente hasta situarse muy cerca de cero desde febrero del presente ejercicio. Así, el FMI advierte que "bajo las políticas actuales", el banco central no conseguirá alcanzar su meta para el IPC ni en el medio plazo, ni con un horizonte temporal más amplio de cinco años.
El plan de reactivación de la economía lanzado por primer ministro nipón, Sinzo Abe, a finales de 2012 y conocido como Abenomics debe "ser recargado para que las deficiencias de la política no se conviertan en un lastre para el crecimiento y la inflación", afirma el organismo. Y añade, que unas reformas estructurales más profundas deben acompañar a la mayor flexibilización si el Gobierno quiere alcanzar sus objetivos.
"A excepción de la gestión empresarial y algunos avances en la participación de las mujeres en el mercado laboral, las reformas estructurales no han alcanzado todavía a áreas que podrían proporcionar un mayor retorno de la inversión", destaca el FMI.
Y es que, tal y como recuerdan también desde Citi, la política monetaria y fiscal expansiva incluída en el Abenomics se ha llevado a cabo, pero las reformas estructurales (llaman la atención sobre aquellas dirigidas a combatir el deterioro de la tasa de actividad) se mantienen "aún en el aire".