Existe un consenso prácticamente generalizado que apunta a que no debemos esperar ningún anuncio relevante tras la reunión de este jueves del BCE, la primera del ejercicio. Ni en materia de tipos de interés ni en el programa de compra de activos vigente desde el noviembre del año pasado. Como explica Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G, tanto la FED como el BCE se mantienen en modo “esperar y ver”, tras las mejoras vistas en los últimos indicadores económicos y la rebaja de las tensiones entre EEUU y China tras la firma de la primera fase del acuerdo comercial.
“No hay justificación alguna para una acción del Banco Central Europeo en ninguna dirección”, afirma Franck Dixmier, director global de renta fija de Allianz Global Investors. Los datos de PMI (índices de gerentes de compras) respaldan el escenario del BCE de un retorno moderado del BCE al crecimiento después de los mínimos de 2019. Se han reducido las tensiones comerciales y “las estadísticas han aumentado ligeramente tanto para la inflación (el IPC subyacente se situó en el 1,3% interanual en diciembre de 2019) como para las expectativas de inflación”, subraya.
Por su parte, Chris Gannatti, jefe de Investigación para Europa de WisdomTree, recuerda que el organismo monetario “ ya está haciendo mucho para apoyar una postura acomodaticia de la política monetaria. No prevemos una imagen que los haga ajustar el dial en la próxima reunión”.
Así las cosas, las expectativas ya descuentan en gran medida que el organismo presidido por Christine Lagarde mantendrá su programa de expansión cuantitativa por lo que, “a menos que los mercados perciban alguna señal en sentido contrario, podemos esperar pocos movimientos”, señala Shamik Dhar, economista jefe en BNY Mellon Investment Management.
Revisión estratégica del BCE