El precio del dinero en Estados Unidos se queda donde estaba. La Reserva Federal decidió este miércoles no mover los tipos, que siguen en la banda del 3,75% al 4%, cuando falta menos de una semana para las elecciones legislativas de medio mandato. La votación no salió limpia: dos miembros del comité pidieron un endurecimiento adicional.
El desenlace apenas sorprendió. Más del 90% de los analistas daba por descontado que no habría cambios. La campaña electoral discurre marcada por el encarecimiento del coste de la vida y por una inflación que no termina de ceder.
Kevin Warsh, presidente del banco central, llegó al cargo designado por Donald Trump con el encargo de abaratar la financiación de la economía. Hizo lo contrario en septiembre: aprobó un alza de 25 puntos básicos, la primera en tres años, empujado por la escalada de precios que desató la guerra contra Irán en los mercados de la energía.
«La inflación es demasiado alta»
«Los estadounidenses siguen lidiando con una inflación que ha superado el objetivo del comité durante casi seis años. Es nuestra responsabilidad reducir la inflación», sostuvo Warsh ante la prensa. «Somos claros y hemos demostrado disposición para actuar», insistió, «la inflación es demasiado alta».
La pausa busca ganar tiempo y datos antes del próximo encuentro. Los operadores asignan ya un 85% de probabilidad a una subida en diciembre. El indicador de precios de septiembre, un 3,7%, quedó por encima de lo esperado.
La división interna quedó por escrito. Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, y Lisa Cook, a la que Trump intenta apartar de la institución desde hace meses, votaron por elevar las tasas un cuarto de punto. «Acabamos de salir de una gran pelea familiar, una discusión seria y sobria», relató el presidente del organismo.
Un calendario más corto
Warsh anunció una reforma del calendario del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Dos citas quedarían dedicadas a discutir la estrategia monetaria, sin votación alguna. El resultado: los encuentros con decisión sobre tipos bajarían de ocho a seis al año.
Economista de 56 años y antiguo cargo de la casa, ha retirado la orientación prospectiva y ha recortado los comunicados. «En los cinco meses que llevo en el camino, hemos implementado lo que describo como una nueva medicina monetaria», afirmó.
«Desde la subida de septiembre, los dirigentes de la Fed han tratado de moderar las expectativas del mercado sobre movimientos consecutivos de los tipos de interés», valora Tiffany Wilding, economista de PIMCO.
«Las autoridades monetarias se enfrentan a dos fuerzas contrapuestas: la inflación aún no está totalmente controlada, mientras que el dinamismo del empleo ha perdido fuerza», añade Bret Kenwell, analista de mercado de eToro en EE. UU.
Energía y chips, dos focos de presión
La carrera por la inteligencia artificial dispara la demanda de microprocesadores y de materiales para centros de datos, otro foco de tensión sobre los precios. El petróleo aprieta por su lado: el diésel ronda máximos históricos y llenar el depósito de gasolina cuesta un 40% más que hace un año.
