El auge de la inteligencia artificial ya se reconoce en el seno de la Reserva Federal estadounidense (Fed) como un motor directo de la inflación. Esta inyección masiva de capital obliga a los banqueros centrales a enfriar el resto de la economía para intentar reducir la presión global sobre los precios. El gran problema radica en que los gigantes de la industria, como Amazon, Apple o Anthropic, operan con presupuestos multimillonarios y se consideran prácticamente inmunes a las subidas de los tipos de interés.
El impacto desigual del crédito
Los altos cargos de la institución asumen que su herramienta para encarecer los préstamos impacta de forma muy desproporcionada. Mientras las firmas tecnológicas gastan sin freno, los economistas advierten de que el dolor financiero recaerá exclusivamente sobre las familias que dependen de las tarjetas de crédito y sobre las pequeñas y medianas empresas.
Nela Richardson, economista jefa de ADP, avisa de que alcanzar el objetivo del 2% de inflación requerirá asfixiar a los consumidores endeudados y a los pequeños negocios que necesitan financiación bancaria para sobrevivir. Por su parte, Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, defiende que mantener las tasas elevadas sirve precisamente para enfriar la actividad comercial en los márgenes exteriores de este ecosistema tecnológico y frenar la presión alcista.
El «shock» de un billón de dólares
El comité de la Fed se reunirá entre el 27 y el 28 de octubre, una cita donde previsiblemente mantendrá los tipos de interés estancados en la horquilla del 3,75% al 4,00%. Kevin Warsh, presidente de la Fed, reconoció recientemente ante el Fondo Monetario Internacional que la brutal inversión algorítmica supone un «shock» directo para los precios y la demanda nacional. Las previsiones oficiales apuntan a que el sector de la inteligencia artificial invertirá cerca de un billón de dólares durante el próximo año, una cifra colosal que representa aproximadamente el 3% del producto interior bruto del país.
El riesgo de una recesión silenciosa
El gran reto de los reguladores es frenar esta inercia sin destruir el mercado laboral, que actualmente mantiene su tasa de desempleo en un bajo rango del 4%. Charles Evans, expresidente de la Fed de Chicago, exige a la cúpula directiva mayores explicaciones sobre cómo pretenden bajar los precios sin que aumente el paro de forma dramática.
La respuesta de los mercados no invita al optimismo fuera de la burbuja de los grandes centros de datos. Juhi Dhawan, estratega macroeconómica de Wellington Management, advierte de que el éxito contra la inflación exigirá que el sector inmobiliario y la construcción tradicional sufran nuevas caídas. La experta alerta de la extrema fragilidad de los consumidores de menores ingresos, que tendrán que afrontar un crédito prohibitivo mientras ven cómo sus salarios reales se estancan por completo.
