Donald Trump y el viceprimer ministro chino, Liu He, han firmado tregua parcial, un documento de 86 páginas, en el que se incluye que el gigante asiático aumentará significativamente sus compras de productos estadounidenses. Exactamente en 76.700 millones de dólares en el primer año, con 123.300 millones de dólares programados para el segundo año. De ellos 77.700 millones serán de bienes manufacturados, 50.000 millones en productos agrícolas, 37.900 millones en servicios y 52.400 millones en energía. Además Estados Unidos se ha comprometido a no imponer los aranceles de 160.000 millones a importaciones chinas previstos para entrar en vigor el pasado diciembre. China se compromete a dar más protección a la propiedad intelectual y a abstenerse de manipular su moneda para beneficiar a los exportadores chinos. Ambos países tendrán que seguir negociando muchas disputas económicas sin resolver, en una segunda ronda de conversaciones comerciales, que no se cree que esté cerrada hasta después de las elecciones estadounidenses de noviembre. Será entonces cuando Trump se ha comprometido a quitar los aranceles del 25% a productos chinos que aún siguen activos.
Esta noticia llevaba el optimismo a Wall Street. Los inversores llevaban meses esperando este momento y el parqué neoyorquino alcanzó máximos históricos. El Dow Jones alcanzaba por primera vez en la historia los 29.000 puntos y el S&P500 conseguía también por primera vez los 3.300 puntos.
Otro acuerdo comercial, esta vez en Norteamérica, ha sido aprobado por el Senado estadounidense, que ha dado luz verde a la puesta en marcha del nuevo acuerdo comercial de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México. Se renueva así el NAFTA (o TLCAN) 26 años después de su creación. El nuevo tratado, llamado T-MEC o USMCA, incluye normas laborales y de contenido automotriz más estrictas, pero deja fluir, prácticamente sin cambios, 1.200 millones de dólares en el comercio anual entre los tres países.
Datos macro
La semana nos ha dejado otros datos de interés. Entre ellos el de IPC que subió ligeramente en diciembre, situándose en el 0,2%. Sin tener en cuenta los alimentos y la energía, la inflación subió un 0,1%. Estas cifras podrían hacer que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios.