La inflación en España superará el 4% en agosto por la crisis energética

El bloqueo en Oriente Medio y el encarecimiento de los carburantes amenazan con disparar el IPC a niveles inéditos en tres años, devorando los recientes incrementos salariales.
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Los hogares españoles, que apenas comenzaban a recuperarse de la última gran pérdida de poder adquisitivo, vuelven a enfrentarse a la cruda realidad de los precios. Tras cinco meses de presiones derivadas de la guerra en Irán, los expertos dan por hecho que el Índice de Precios de Consumo (IPC) cerrará este mes de agosto por encima de la barrera del 4%, una cota que no se veía desde hace tres años.

La evolución de la inflación general ha dado un salto preocupante en muy poco tiempo. El indicador ha pasado de marcar un asumible 2,3% el pasado mes de febrero a escalar hasta el 3,6% en julio, espoleado casi en su totalidad por el coste de la vida vinculado a la factura energética y al transporte.

Este repunte ha obligado al Gobierno a reaccionar de urgencia. Ante el crecimiento descontrolado de los carburantes durante el mes de julio, el Ejecutivo tuvo que dar marcha atrás en la retirada progresiva de ayudas y recuperar la ansiada bonificación de 20 céntimos por litro de combustible para aliviar a los conductores.

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El diagnóstico pesimista de los expertos

El bloqueo logístico del estrecho de Ormuz y los constantes ataques a las refinerías rusas y de Oriente Medio han mantenido una presión asfixiante sobre el diésel, la gasolina y la factura eléctrica. Analistas clave del país ya descuentan que el dato adelantado de este viernes confirmará los peores temores.

Camilo Ulloa Ariza, economista principal de BBVA Research, señala que las estimaciones en tiempo real apuntan a una horquilla de inflación que podría situarse entre el 4,1% y el 4,3% interanual. La buena noticia dentro de este panorama es que los alimentos parecen haber moderado su crecimiento y quedan fuera de esta nueva tormenta perfecta.

Por su parte, Ángel Talavera, economista jefe de Oxford Economics, coincide en rebasar ese 4% al sumar el efecto combinado de los carburantes y la luz. El experto advierte de que, si la crisis se alarga, existe un riesgo real de que las expectativas de inflación se vuelvan permanentes. Su pronóstico sitúa los precios por debajo del 3% de cara a 2027, todavía por encima del objetivo fundacional del Banco Central Europeo (BCE).

Salarios desfasados y la presión de los servicios

Mientras el coste de la vida se encarece, los sueldos se quedan rezagados. La Estadística de Convenios Colectivos revela que la subida salarial media pactada se estanca en el 3% (3,76% en los acuerdos nuevos de este año). Todo ello en un clima de bloqueo, donde la patronal CEOE y los sindicatos mayoritarios han fracasado a la hora de pactar una recomendación nacional.

Más allá del petróleo, Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, pone el foco en otro elemento diferencial de la economía nacional: la fuerte presión inflacionista que ejerce el sector servicios. Este factor no solo explica el alto IPC, sino que agrava el diferencial de precios de España frente a sus socios europeos, amenazando con deteriorar gravemente nuestra competitividad turística.

Si el escenario bélico se recrudece, el panorama económico podría volverse aún más sombrío. A finales de marzo, el Banco de España ya alertó en sus previsiones más severas de que, si las tensiones con Estados Unidos se extendían durante todo el año con daños críticos en infraestructuras, la inflación española podría llegar a rozar el 6% al cierre de 2026.

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