La renta variable en 2023 seguirá siendo un activo con más riesgo de lo normal, según los expertos. Y es que, en las perspectivas compartidas por las principales gestoras hay dos palabras que destacan: selección e infraponderación. Aunque destacan que hay oportunidades de inversión y algunos sectores atractivos para tener en cartera, consideran que no todos pueden tener un buen papel, además del riesgo que pueden registrar el próximo curso. “Creemos que en el largo plazo seguirá comportándose mejor que la renta fija, pero en 2023 sigue presentando muchos riesgos por el gran escenario de incertidumbre existente”, señala Miguel Ángel García, director de inversiones de Diphanum.
Caída en los beneficios
Uno de los riesgos en los que coinciden los principales analistas, gestores y expertos es en la revisión de las perspectivas de beneficios para el 2023. “Creemos que no se están descontando los riesgos ocasionados por los bancos centrales. De hecho, creemos que no se están descontando ni en las valoraciones, ni en las perspectivas de beneficios de las compañías”, comenta Javier García-Díaz, responsable de ventas de BlackRock para Iberia.
Del mismo modo, Miguel Ángel García señala que podríamos registrar revisiones de beneficios en 2023 teniendo en cuenta lo ocurrido este año con la recesión. Por tanto, señalan que la renta variable puede presentar riesgos el próximo año, “especialmente porque tenemos un escenario muy complejo. La guerra de Ucrania, la situación en China con las políticas de Covid-0, la inflación y los bancos centrales son catalizadores que pueden impulsar o detonar el mercado”.
Es más, el responsable de ventas de BlackRock explica que no solo podrían revisarse los beneficios a la baja, sino que estos mismos podrían ser negativos el próximo año.
¿Qué hacer en renta variable?
Aunque el escenario central es ese, según los expertos también hay oportunidades en el próximo curso. “Vemos oportunidades en el sector de la energía por el aumento de la demanda, también en el sector financiero por las subidas de los tipos de interés y sobre todo en negocios que están cambiando su modelo para ser más sostenibles con políticas más ‘verdes’. Además de en el sector de las energías renovables”, explica García-Díaz.