El Gobierno federal estadounidense alcanzó su límite de endeudamiento de 31,4 billones de dólares, el 19 de enero, lo que llevó al Tesoro a adoptar una serie de medidas extraordinarias, como el aplazamiento de las inversiones en pensiones federales. Desde entonces y, hasta ahora, tanto demócratas como republicanos han negociado en el Congreso la ampliación de este techo de deuda, sin éxito. Aunque este tira y afloja suele ser habitual y termina saldándose con una ampliación de esos límites de gastos a cambio de cesiones políticas, lo cierto es que a día de hoy a partir de junio Estados Unidos entraría en ‘default’.
¿Cuál es el riesgo del ‘default’?
Si se tiene en cuenta lo que ha ocurrido a lo largo de la historia, el riesgo debería ser inexistente, ya que desde 1960 se han dado 80 casos como este y ha terminado con una ampliación. “Nadie en Washington tiene ningún incentivo para ver a los EE.UU. en una situación de impago, pero todos los incentivos para tratar de extraer tantas concesiones como sea posible a cambio de un aumento del techo de la deuda. Por supuesto, es probable que haya más vueltas y revueltas hasta que se llegue a una resolución, ya que nadie está realmente incentivado para comprometerse antes de la fecha límite, e incluso cuando se llegue a un acuerdo, todavía tendrá que exponerse a los miembros de base”, comenta Libby Cantrill, economista de PIMCO.
De hecho, lo que espera el mercado, que hasta el momento está mostrando tranquilidad, es que el Gobierno federal suspenda (o eleve) el techo de la deuda en el último momento. Está previsto que el presidente Joe Biden y los líderes del Congreso se reúnan esta semana, entre signos de avance de las conversaciones. Pero sigue habiendo puntos de fricción y el proceso de aprobación en el Congreso no es nada sencillo.
¿Qué supondría un ‘deafult’ de Estados Unidos en el mercado?
Aunque parece que, como se dice coloquialmente, “la sangre no llegará al río”, la posibilidad de incurrir en un impago está sobre la mesa. Por eso, no está demás contemplar las diferentes variantes que pueden surgir si este escenario termina convirtiéndose en el real.
“Un impago de la deuda estadounidense supondría una enorme sacudida para el sistema financiero mundial, que probablemente provocaría un aumento de la volatilidad, un debilitamiento del dólar, la evaporación de la liquidez del mercado monetario y un desplome del mercado bursátil”, asegura Chris Iggo, CIO Core Investment Managers en la gestora de fondos AXA Investment Managers. Asimismo, considera que "la confianza en el gobierno de EE. UU. ha sido uno de los pilares de la confianza en los mercados financieros mundiales. Si se produce un impago –y cualquier forma o tamaño de impago sería enormemente simbólico– esa fe podría verse empañada durante mucho tiempo. Las repercusiones también serían mundiales, tanto para los rendimientos de los bonos como para el dólar".