La oficina flexible ha dejado de ser una solución provisional para convertirse en una pieza estructural de las estrategias inmobiliarias de algunas de las mayores compañías del mundo. Las empresas ya no recurren únicamente a estos espacios para resolver una necesidad puntual, sino que los utilizan para abrir mercados, desplegar equipos y ajustar rápidamente su capacidad.
En mayo de 2026, 124 compañías de la lista Global Fortune 500 —prácticamente una de cada cuatro— mantenían algún tipo de espacio dentro de la red internacional de WeWork. De ellas, el 38% había ampliado su superficie durante el último año y otro 26% la había conservado, frente al 36% que redujo su presencia.
El crecimiento resulta especialmente significativo porque el número total de empresas de la lista presentes en WeWork cayó un 12,7%, desde las 142 registradas en 2025 hasta las 124 actuales. Sin embargo, el número conjunto de puestos aumentó un 5,6%, hasta alcanzar los 83.275 asientos.

Menos empresas, pero contratos de mayor tamaño
La aparente contradicción se explica por el aumento del tamaño medio de las operaciones. La superficie contratada por cada compañía pasó de 556 a 672 puestos en solo un año, lo que representa un crecimiento del 20,9%. En otras palabras, algunas empresas abandonaron la red, pero las que permanecieron asumieron compromisos considerablemente mayores.
El propio estudio reconoce que esta subida también está relacionada con la salida de clientes más pequeños y concentrados en una única ubicación. El número de miembros de este tipo se redujo alrededor de un 24%, elevando automáticamente el promedio de espacio ocupado por las grandes organizaciones.
El perfil de las empresas que siguen apostando por el modelo flexible también refleja una utilización más internacional. El 62% opera desde varios edificios, el 60% está presente en distintas ciudades y el 53% utiliza espacios de WeWork en más de un país. La posibilidad de trabajar con un único proveedor permite replicar condiciones y poner equipos en marcha sin negociar individualmente cada inmueble.
La expansión tampoco se está produciendo principalmente mediante pases ocasionales o puestos compartidos. El 92% de las grandes empresas analizadas utiliza oficinas dedicadas y este formato concentra el 89,6% de todos los asientos contratados. Las membresías individuales All Access son utilizadas por el 36% de las compañías, pero apenas representan el 2,2% del espacio total.
De la primera consulta a la oficina en 95 días
La rapidez aparece como uno de los principales argumentos para incorporar espacios flexibles a una cartera inmobiliaria tradicional. A partir de más de 1.000 operaciones firmadas desde 2023, WeWork calcula que una empresa tarda una media de 95 días desde la primera consulta hasta la entrada efectiva en la oficina.
El proceso se divide en unos 59 días de negociación y otros 36 días para preparar y ocupar el espacio. Las oficinas de entre uno y nueve puestos pueden estar operativas en unos 80 días, mientras que los proyectos de entre 100 y 499 asientos requieren aproximadamente 131 días. Incluso las operaciones de más de 500 puestos se completan, de media, en unos 120 días.
Esta capacidad para acelerar la implantación resulta especialmente relevante en momentos de incertidumbre. Las empresas pueden ampliar equipos, entrar en una nueva ciudad o responder a un proyecto temporal sin asumir desde el inicio un contrato inmobiliario de larga duración. La flexibilidad también permite reducir superficie cuando cambian las necesidades de plantilla.
Norteamérica es la región donde esta tendencia presenta una mayor intensidad. El número de puestos contratados por las compañías Fortune 500 aumentó un 24,3%, mientras que el tamaño medio de sus oficinas creció un 33,5%, desde 589 hasta 787 asientos. Además, el plazo entre la primera consulta y la entrada se sitúa en apenas 80 días.
Tecnología y finanzas lideran la demanda
Europa, Oriente Medio y África muestran una evolución más estable. El número total de puestos descendió únicamente un 0,8%, aunque la superficie media por empresa creció un 5,4%. En Latinoamérica, el 76% de las compañías mantuvo o incrementó su espacio, mientras que Asia-Pacífico destaca por una mayor utilización de oficinas gestionadas mediante el producto Workplace.
Por sectores, las empresas tecnológicas representan el 24% de los clientes Fortune 500 analizados, seguidas muy de cerca por las financieras, con un 23%. Los negocios de consumo concentran el 14%, la industria manufacturera el 13% y el sector sanitario otro 10%.
La presencia de compañías financieras, industriales y sanitarias cuestiona la antigua asociación entre los espacios flexibles y las startups de rápido crecimiento. Se trata de sectores regulados, con mayores exigencias de privacidad, continuidad operativa y seguridad, que están utilizando estas oficinas como parte de su infraestructura habitual.
Los resultados apuntan así hacia un modelo híbrido en el que los espacios flexibles no sustituyen necesariamente a las sedes corporativas ni a los contratos tradicionales. Funcionan como una capa adicional que permite responder con mayor velocidad a expansiones, reorganizaciones y cambios en la estructura de los equipos.
El análisis, no obstante, debe interpretarse dentro de sus límites. El informe utiliza exclusivamente datos internos de reservas y ocupación de WeWork, compara mayo de 2025 con mayo de 2026 y excluye las membresías destinadas únicamente a disponer de una dirección comercial. Por tanto, sus conclusiones reflejan el comportamiento de las Fortune 500 dentro de esta red concreta y no pueden trasladarse automáticamente al conjunto del mercado mundial de oficinas flexibles.
