Con el paso de los años, los inversores han experimentado el desastre ocasionado por las burbujas bursátiles. Este fenómeno, que consiste en un aumento rápido del valor de las acciones, que da paso posteriormente al colapso del precio de estos activos, ha provocado a lo largo de la historia, situaciones de colapso en los índices mundiales, pero también enriquecimiento de aquellos que han sabido jugar bien sus cartas en estas coyunturas.
Las burbujas bursátiles suelen venir precedidas por eventos novedosos, como la llegada de la Inteligencia Artificial que ha irrumpido con fuerza en los últimos años y ha traído la sombra de que pueda producirse nuevamente este fenómeno en los mercados.
En Dirigentes hacemos un repaso de las burbujas bursátiles más recientes, que nos sirven ahora para analizar los errores y evitar repetirlos en la medida de lo posible.
Burbuja del mercado de valores de 1929
La década de 1920 fue un periodo de euforia económica, con un mercado de valores en auge provocado, en gran medida, por la alta especulación. Como explica Pablo Gil, estratega jefe de XTB, “el endeudamiento y la especulación también se extendieron al plano inmobiliario”.
La prosperidad se rompió a partir del 29 de octubre de 1929, conocido como Martes Negro, que se considera el inicio de “la peor crisis económica de la historia moderna, la gran depresión”, afirma Gil.