Su objetivo era exponer la belleza de la atmósfera. Monet descubrió que la influencia de la luz natural y el contraste con el uso de colores fuertes ayudaban a generar sombras y reflejos. Los principales representantes del impresionismo se comprometieron a capturar el momento fugaz, y fueron pioneros al revelar una nueva e inusual visión del mundo a través de sus lienzos. Con tres diseños: Giverny, Honfleur y Orangerie los cuales están inspirados en varias de las inolvidables obras maestras de Monet, los artistas de Freywille fueron capaces de revivir la atmósfera del impresionismo y la belleza de su floreciente jardín: Giverny.
Un jardín de expectativas, posibilidades y colores
Tal como un oasis floreciente, el jardín de Giverny se convirtió en un refugio para Monet, un lugar donde su mente podía descansar y darle paso a la inspiración. Además de lirios, azucenas, glicinias y lirios acuáticos, el apacible lago y el puente de estilo japonés contribuyeron a generar un escenario idílico. Con sus pinturas inspiradas en Giverny, Monet fue capaz de plasmar en su lienzo los hermosos alrededores y transmitir lo que sentía por este lugar. En el nuevo diseño Giverny de Freywille, todos los elementos se alinean de manera fluida: flores, naturaleza pura, luz y colores abstractos, por los cuales Monet es tan reconocido. Cuidando mucho el detalle, los artistas de esta firma de joyas, capturaron los trazos impresionistas y los reflejos de luz bailando elegantemente sobre el césped y las flores.
La cuna del Impresionismo: Honfleur
El encanto idílico de Normandía ha influenciado gran cantidad de artistas. El Puerto Honfleur y la región a su alrededor se convirtió en el centro de la actividad creativa en la época de Monet. La belleza de las flores de Honfleur tenían un significado especial para Monet, él disfrutaba el estar rodeado de naturaleza y resaltaba los motivos florales en su trabajo. Los crisantemos fueron uno de sus motivos clave. Él solía retratarlos con gran opulencia y les daba vida con sus trazos salvajes.