La conocida como Ley Beckham lleva más de dos décadas formando parte del sistema tributario español, pero todavía es una gran desconocida para muchos de los profesionales que se trasladan al país. El régimen permite a determinados trabajadores, emprendedores, inversores y perfiles altamente cualificados tributar bajo unas condiciones diferentes a las del IRPF ordinario.
Su denominación oficial es Régimen fiscal especial aplicable a los trabajadores, profesionales, emprendedores e inversores desplazados a territorio español. Está regulado en el artículo 93 de la Ley del IRPF y permite tributar conforme a determinadas reglas del Impuesto sobre la Renta de no Residentes, aunque el beneficiario mantenga su condición de contribuyente del IRPF.
«La Ley Beckham sigue siendo una gran desconocida, pese a ofrecer beneficios significativos para las personas expatriadas», explica Paula Urcera, global head of tax de TaxDown. La responsable fiscal pone así el foco en un régimen que puede reducir notablemente la factura tributaria, pero cuya aplicación exige cumplir unas condiciones y unos plazos concretos.
Un tipo fijo del 24%
Una de sus principales ventajas es que los rendimientos sometidos a la base general tributan al 24% hasta los 600.000€ anuales. La cantidad que exceda ese límite queda gravada al 47%, en lugar de aplicarse la escala progresiva ordinaria del IRPF.
El régimen puede mantenerse durante el ejercicio en el que el contribuyente adquiere su residencia fiscal en España y los cinco periodos impositivos siguientes. En total, sus beneficios pueden extenderse durante seis ejercicios fiscales.
No obstante, acogerse a la Ley Beckham no siempre resulta automáticamente más ventajoso. La conveniencia depende del salario, el patrimonio, la procedencia de los ingresos, la situación familiar y las deducciones que el contribuyente dejaría de aplicar al abandonar el régimen general del IRPF.
«Bajo esta ley, las ganancias obtenidas a través de stock options quedan exentas de impuestos», señala Paula Urcera, que sitúa en 50.000€ el límite de esta ventaja fiscal. Este aspecto puede resultar especialmente relevante para empleados de empresas emergentes que reciben una parte de su remuneración mediante participaciones o derechos sobre acciones.
Más allá de los grandes directivos
Aunque el régimen nació asociado a la llegada de profesionales extranjeros con ingresos elevados, su ámbito de aplicación se amplió desde el 1 de enero de 2023. Actualmente pueden acogerse determinados trabajadores en remoto, emprendedores, profesionales altamente cualificados que presten servicios a empresas emergentes y personas dedicadas a actividades de formación, investigación, desarrollo e innovación.
También pueden beneficiarse algunos familiares del contribuyente principal, siempre que se trasladen a España y cumplan las condiciones establecidas. La regulación contempla al cónyuge, los hijos menores de 25 años —o de cualquier edad cuando tengan discapacidad— y, en determinados casos, al progenitor de estos.
Uno de los requisitos fundamentales es no haber sido residente fiscal en España durante los cinco periodos impositivos anteriores al desplazamiento. Por tanto, el régimen no está reservado exclusivamente a ciudadanos extranjeros: también puede solicitarlo una persona española que haya residido y tributado fuera del país durante ese periodo.
El traslado debe estar relacionado con alguna de las circunstancias reconocidas por la normativa, como la firma de un contrato laboral, una orden de desplazamiento de una empresa, el desarrollo de trabajo remoto para una compañía extranjera, la adquisición de la condición de administrador o el inicio de una actividad emprendedora.
Seis meses para solicitarlo
La aplicación de la Ley Beckham no es automática. El contribuyente debe comunicar expresamente a la Agencia Tributaria su voluntad de acogerse al régimen mediante el modelo 149 y presentar la documentación que justifique que cumple las condiciones.
El plazo general para solicitarlo es de seis meses desde la fecha de inicio de la actividad que figure en el alta en la Seguridad Social española o en la documentación equivalente. En el caso de algunos familiares, el plazo puede calcularse desde su entrada en España.
Dejar pasar ese periodo puede impedir el acceso al régimen, aunque el interesado reúna el resto de los requisitos. Una vez concedido, el contribuyente debe presentar cada año el modelo 151, diseñado específicamente para quienes tributan bajo este sistema especial.
La Ley Beckham se ha convertido así en una herramienta para atraer talento, inversión y actividad económica hacia España. Sin embargo, su aprovechamiento depende de que los profesionales conozcan el régimen antes de trasladarse, calculen si realmente les resulta favorable y tramiten la solicitud dentro del plazo establecido.
