Al inicio de 2020, las elecciones presidenciales estadounidenses prometían ser una de los mayores acontecimientos del año. La pandemia del coronavirus cambió drásticamente esta situación, dejando de lado la política, dado que la crisis sanitaria desencadenó la peor crisis económica desde la Gran Depresión.
Sin embargo, con las elecciones estadounidenses previstas en menos de 100 días, los inversores vuelven a prestar atención a las votaciones del 3 de noviembre. En un contexto de aumento del número de contagios por COVID-19, una economía maltrecha y disturbios civiles en varias ciudades de Estados Unidos, el presidente Donald Trump se sitúa muy por detrás del ex vicepresidente Joe Biden en las encuestas electorales.
Muchos expertos predicen actualmente una rotunda derrota del presidente en funciones, pero es demasiado pronto para que los inversores se basen en dicho desenlace, afirma el veterano economista político de Capital Group, Matt Miller.
«Faltan más de tres meses para las elecciones. En política, es toda una vida», señala Miller. «Teniendo en cuenta el vertiginoso ritmo de los acontecimientos y el reducido ciclo de noticias, podríamos observar numerosos cambios de rumbo de aquí a noviembre. En mi opinión, la carrera se endurecerá a medida que las campañas republicanas y demócratas vayan avanzando».
Planificación del escenario electoral