Telefónica presentará este jueves 14 de mayo los resultados correspondientes al primer trimestre de 2026. Serán las primeras cuentas que la compañía lleva al mercado tras lanzar su nuevo plan estratégico y después de culminar casi toda su salida de Hispanoamérica, salvo Venezuela.
Las cuentas estarán marcadas por el cambio de perímetro derivado de las desinversiones realizadas en la región. La operación más relevante del trimestre fue la venta de la filial de Chile, cerrada el 10 de febrero por hasta 1.365 millones de dólares, unos 1.158 millones de euros.
El precio de esa venta incluye un importe fijo de 1.215 millones de dólares, unos 1.030 millones de euros, y un pago adicional de 150 millones de dólares, condicionado al cumplimiento de determinados hitos en el mercado chileno de telecomunicaciones.
Una lectura condicionada
Los analistas advierten de que los resultados deberán leerse con cuidado, ya que parte de la evolución frente al año anterior responderá al cambio de perímetro y no solo al comportamiento recurrente del negocio. El primer trimestre de 2025 ya estuvo afectado por las ventas de Argentina y Perú, con minusvalías de unos 1.700 millones de euros.
Telefónica registró entre enero y marzo de 2025 unas pérdidas de 1.304 millones de euros. En esta ocasión, el mercado observará si la compañía confirma la hoja de ruta presentada, que prevé crecer entre un 1,5% y un 2,5% tanto en ingresos como en EBITDA ajustado durante 2026.
El principal examen estará en los negocios clave. En España, los inversores mirarán la capacidad de sostener ingresos y márgenes en un entorno competitivo. En Brasil, el foco estará en el crecimiento rentable. En Alemania y Reino Unido, la atención se centrará en la presión comercial y en la evolución del flujo de caja.
Moody’s respalda la estabilidad financiera
Moody’s ha mantenido la nota de Telefónica en Baa3, con perspectiva estable. La agencia considera que esta calificación refleja un riesgo moderado y se apoya en la escala del grupo, su diversificación y su posición en mercados como España, Alemania y Brasil.
La agencia también destaca el despliegue de fibra óptica de Telefónica en España, con más de 74 millones de conexiones a diciembre de 2025. Además, valora la gestión del riesgo de liquidez, el saldo de caja elevado y un perfil de vencimientos a largo plazo.
Carlos Winzer, analista principal de Telefónica en Moody’s, señala que la confirmación de la calificación tiene en cuenta la venta de seis filiales en Latinoamérica. Según la agencia, esas operaciones han reducido el riesgo del flujo de caja libre y han disminuido la deuda neta en unos 5.000 millones de euros.
Deuda, disciplina y posibles operaciones
Moody’s vincula la estabilidad de la nota al plan estratégico 2026-2030, respaldado por una política financiera disciplinada. El objetivo de Telefónica pasa por mantener el grado de inversión y situar el apalancamiento en torno a 2,5 veces deuda neta sobre EBITDA en 2028.
La agencia apunta que una mejora de la calificación requeriría reducir la ratio de deuda neta ajustada sobre EBITDA por debajo de 3 veces y mantener la ratio de flujo de caja retenido ajustado sobre deuda neta por encima del 20% de forma sostenida.
El mercado también seguirá pendiente de posibles procesos de consolidación en el sector y de la mayor presencia de Telefónica en defensa. Tras cerrar el primer trimestre, la compañía culminó la venta de su filial en México por 450 millones de dólares, unos 382 millones de euros. Venezuela queda como el último gran activo pendiente en Hispanoamérica.
