Los resultados trimestrales de Nvidia pondrán a prueba la verdadera solidez de su explosivo crecimiento en el mercado de la inteligencia artificial. Los inversores escrutarán con lupa la capacidad de la empresa para mantener este brutal ritmo de ventas de la mano de sus nuevos procesadores, bautizados como Vera Rubin, que comenzarán a enviarse este mismo otoño.
Las expectativas financieras son altísimas y los analistas calculan que los ingresos del segundo trimestre rozarán los 92.180 millones de dólares. Esta asombrosa cifra supone prácticamente duplicar los registros del año anterior impulsada, sobre todo, por el vertiginoso gasto de las grandes tecnológicas en centros de datos, que superará los 730.000 millones este año.
El polémico rol de banco central de la IA
Pese a estos números de récord, las acciones de la compañía han sufrido turbulencias recientes debido a sus polémicas maniobras de retroalimentación comercial. El fabricante ha inyectado miles de millones en el ecosistema de la IA, desatando el temor a que esté inflando artificialmente la demanda de sus propios productos mediante acuerdos circulares.
El escrutinio de Wall Street se ha disparado tras conocerse que Nvidia ayudó a estructurar unos 500.000 millones en financiación bancaria para sus clientes. A esto se suma el histórico aval de 105.000 millones concedido a OpenAI para garantizar el alquiler de un gigantesco centro de datos en Ohio durante los próximos 20 años.
Brian Mulberry, estratega jefe de Zacks Investment Management, advierte de que la empresa se ha convertido en una especie de banco central para toda la industria. El principal riesgo de esta agresiva estrategia financiera es la exposición total al sector sin ningún tipo de diversificación corporativa.
Jensen Huang defiende su blindaje financiero
El consejero delegado de la compañía, Jensen Huang, defiende que la lógica detrás de este brutal despliegue de capital es tremendamente sencilla. El directivo argumenta que Nvidia rebosa efectivo y debe utilizarlo para apoyar la expansión de unos clientes que crecen a un ritmo vertiginoso pero que todavía pierden dinero.
Huang rechaza frontalmente las graves acusaciones de estar practicando una financiación circular para maquillar sus propias ventas de silicio. Asegura que OpenAI pagará de su bolsillo el alquiler y que ellos solo están asegurando la infraestructura operativa de las instalaciones que albergarán sus microchips durante décadas.
Fuerte competencia y previsiones millonarias
El éxito comercial de la nueva familia de chips Rubin será absolutamente crucial ante la creciente amenaza de sus competidores históricos en las tareas de inferencia de IA. Gigantes como Intel y AMD pisan el acelerador para robarle cuota de mercado, mientras que las propias grandes tecnológicas diseñan procesadores personalizados para sus ecosistemas.
Los analistas de Morgan Stanley estiman que la novedosa arquitectura Rubin podría aportar cerca de 9.000 millones de dólares en ventas de cara al tercer trimestre. Este lanzamiento promete desbloquear una enorme mejora en la rentabilidad de las fábricas algorítmicas, superando con creces a la actual y exitosa plataforma Blackwell.
A pesar de este duro entorno competitivo, las previsiones generales del mercado siguen siendo extremadamente optimistas para el cierre del ejercicio. Wall Street espera que la firma tecnológica pronostique un aumento de ventas del 82,8% en el próximo trimestre, pulverizando la barrera de los 104.200 millones manteniendo un sólido margen bruto del 75%.
