OpenAI: nueva campaña para promocionar nuevos centros de datos

OpenAI elimina la confidencialidad con los cargos públicos y abrirá a los residentes los planos de sus centros de datos.
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OpenAI :: Unsplash

Los responsables municipales y estatales que negocien con OpenAI la llegada de un centro de datos ya no tendrán que firmar cláusulas de secreto. La compañía hizo públicos el jueves una serie de compromisos, en preparación desde agosto, con los que busca rebajar la desconfianza de los municipios estadounidenses donde pretende levantar instalaciones.

El movimiento llega a los pocos días de unos comicios en los que el rechazo a estas infraestructuras se tradujo en votos.
La reserva seguirá cubriendo la información propietaria, pero desaparece de las conversaciones con cargos electos sobre posibles emplazamientos. Los vecinos, por su lado, podrán consultar los planos de las obras y las estimaciones de impacto en tráfico, ruido e iluminación.

«Estos proyectos no son el tipo de centros de datos que la gente ha considerado históricamente, que son una especie de caja negra en un pastizal que hizo muy poco en términos de utilidad económica para las comunidades en las que estaban», explicó a la prensa Chris Lehane, director de asuntos globales de la empresa.

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El empleo como argumento de venta

El equipamiento informático que alberga cada instalación se sustituye cada tres a cinco años, sostuvo Lehane, de modo que el mantenimiento genera trabajo de forma recurrente y no solo durante la obra. En una planta del sur de Ohio calcula 2.500 puestos estables, con una retribución media de 80.000 dólares anuales.

El grueso de esa infraestructura no figura en el balance de la firma. Oracle y otros socios levantan los edificios y conservan su propiedad, mientras la capacidad de cálculo queda reservada para la compañía de inteligencia artificial.

Los comicios se giran contra las instalaciones

El voto dio las gobernaciones de Texas, Georgia y Ohio a candidaturas demócratas que llevaban en el programa congelar las licencias de nuevas instalaciones y apretar los requisitos urbanísticos. Buena parte de los analistas leyó el vuelco como un castigo a los planes de expansión del sector tecnológico.

El recuento de Ballotpedia deja poco margen a la duda: de las 41 consultas sobre centros de datos celebradas esa misma semana, 40 se saldaron en contra. La bolsa reaccionó el miércoles con caídas en los operadores de estas instalaciones y en las eléctricas, ante la perspectiva de trámites más lentos y costes al alza.

Greg Brockman, presidente de la compañía: «Tenemos que hacer un mejor trabajo comunicándonos realmente con la gente, con las comunidades locales, sobre por qué los centros de datos pueden ser beneficiosos para ellos».

Contactos y cheques en Washington

La cúpula de la empresa lleva dos años cultivando su relación con el entorno de Donald Trump para intervenir en la regulación federal de la inteligencia artificial. Sam Altman, consejero delegado, entregó un millón de dólares al comité de la investidura y acudió a la toma de posesión. Su socio Brockman firmó el año pasado un cheque personal de 25 millones para un comité de apoyo (super PAC) favorable al presidente.

El recelo de una parte del Partido Demócrata es el otro frente. Preguntado por ello, Lehane recordó su propio historial en esas filas: ejerció de abogado y portavoz con Bill Clinton en la Casa Blanca y llevó la comunicación de Al Gore durante su carrera presidencial.

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