Donald Trump fue el gran perdedor de las Elecciones de medio mandato, las conocidas midterms, de 2026. Batacazo histórico y sin paliativos para un presidente que afrontará su segunda mitad de mandato sin mayoría republicana en ámbas cámaras.
Sin embargo, el empresario sigue teniendo la enorme capacidad ejecutiva que la Constitución de EE.UU concede a su presidente. Aunque, eso sí, tendrá un sistema parlamentario, de dos Cámaras, que fiscalizará más la labor de Trump y tendrá más facilidad para entorpecer su labor presidencial, por ejemplo, con el veto a sus proyectos legislativos.
Las elecciones de mitad de mandato celebradas este martes en Estados Unidos han alterado el reparto de poder en Washington. Los demócratas arrebataron el Senado a los conservadores y se aseguraron una mayoría amplia en la Cámara de Representantes. Con las dos cámaras bajo su control, la oposición marcará el ritmo legislativo durante los dos años que restan de presidencia republicana.
El castigo del electorado tuvo motivos económicos. La inflación, el encarecimiento de la vida diaria, la política de aranceles y la guerra con Irán erosionaron su respaldo hasta un mínimo sin precedentes para un presidente que afronta unas midterms.
El resultado desbarata los planes de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que aspiraba a cerrar su etapa centrado en rediseñar las estructuras administrativas de la capital. El segundo mandato del republicano ha generado enorme controversia y sus decisiones, a veces contrarias a sus compromisos electorales, le han llevado a perder la confianza del estadounidense medio y de gran parte de movimientos republicanos más tradicionales.
Del bloqueo en Alaska al tono conciliador
La actitud del presidente ante el recuento era una de las incógnitas de la jornada. En Alaska llegó a ordenar al Departamento de Justicia que frenara el resultado en caso de derrota del aspirante republicano. Horas después, con el escenario ya definido, bajó el tono ante dos periodistas de The New York Times: «Esperamos con interés colaborar con ellos. Probablemente llegaremos a algún tipo de acuerdo».
El ofrecimiento venía con advertencia incorporada. «Creo que colaboraremos con los demócratas y nos llevaremos muy bien con ellos. Si no, seremos muy duros con ellos y ellos serán muy duros con nosotros», matizó al Journal. Poco antes había difundido la imagen de una gorra roja con la palabra «VETO» impresa en blanco.
La sucesión republicana ya está en marcha
La derrota lo deja como pato cojo —el político sin opción de volver a presentarse— y acelera la pugna interna 2028. «Voy a convertirme en un analista político, tanto para bien como para mal, sobre las razones por las que estos candidatos ganaron y perdieron», anunció en Truth.
Su primer señalado fue Greg Abbott, gobernador de Texas derrotado por la demócrata Gina Hinojosa, a quien acusó de haber virado al centro. Omitió su propio apoyo a Ken Paxton frente a John Corbyn. Tampoco se arrepiente de haber impulsado a Darline Graham, que perdió el Senado por Carolina del Sur.
