El Estado chino ha decidido recapitalizar a ocho de sus mayores entidades financieras con el equivalente a casi 54.000 millones de dólares. La cuantía, comunicada este domingo, equivale a 360.000 millones de yuanes, unos 46.187 millones de euros, y sale del Ministerio de Hacienda.
El dinero se reparte entre tres bancos y cinco compañías de seguros, todas ellas de capital público, según detalló la agencia oficial Xinhua. Reciben fondos ICBC, la mayor entidad bancaria del país, junto a ABC y Eximbank. En el ámbito asegurador entran China Life, PICC, Sinosure, China Taiping y China Reinsurance.
Lo excepcional no es tanto el importe como el gesto. Analistas consultados por el diario hongkonés South China Morning Post recuerdan que Hacienda apenas recurre a este mecanismo con las entidades financieras, y vinculan la decisión con el objetivo declarado de Pekín de situar al país como «superpotencia financiera».
Un instrumento más de la política fiscal
Para Shen Meng, de la firma de inversión pequinesa Chanson & Co, la medida encaja en el giro fiscal que las autoridades vienen preparando. «Las últimas reuniones de alto nivel (de las autoridades chinas) han avanzado una política fiscal más proactiva para contrarrestar las presiones contra el crecimiento, e inyectar capital a las instituciones financieras es parte de esa caja de herramientas fiscal», señaló.
El mismo analista atribuye al plan un doble efecto. A su juicio, «no solo reduce los riesgos operativos y de regulación para esas instituciones, sino que también estimula la inversión y el consumo a través del efecto multiplicador del sector financiero». Shen matizó que las escasas operaciones anteriores de este tipo perseguían otra cosa: «el objetivo era principalmente corregir balances contables y reducir riesgos».
Desde el diario oficial Global Times, otro experto puso el acento en el destino final de esos fondos. Sostuvo que «las empresas, especialmente las privadas, necesitan apoyo urgente en forma de crédito» y que ante esa demanda los bancos «desempeñan un papel líder».
La brecha calculada por S&P
La cifra anunciada queda lejos del agujero que la calificadora S&P había atribuido a la gran banca china. Sus cálculos situaban en más de 551.000 millones de dólares lo que faltaba a ICBC, CCB, ABC y Bank of China para cubrir las exigencias de absorción de pérdidas.
Esas exigencias las imponen los supervisores internacionales a las entidades de mayor tamaño del planeta. Buscan que ninguna dependa de un rescate con dinero público si estalla una crisis. El importe estimado por la agencia multiplica por diez la inyección ahora aprobada.
La operación llega, además, con las cuentas del sector en mejora. Las seis grandes entidades estatales chinas cerraron el primer trimestre con ingresos y beneficios al alza a la vez, algo que no ocurría desde 2022. Detrás de ese repunte está la mejora de sus márgenes de interés.
