Teniendo en cuenta que en 2022 las acciones y los bonos cayeron al unísono ante el aumento de los tipos de interés, la inflación y la ralentización del crecimiento económico, es comprensible la huida de los inversores hacia el efectivo y las alternativas al efectivo. A 30 de junio de 2023, los activos en fondos del mercado monetario alcanzaban la cifra récord de 5,43 billones de dólares, según el Investment Company Institute.
Pero en lo que va de 2023 las condiciones han cambiado y los inversores con horizontes a largo plazo podrían replantearse su enfoque, ya que el nivel récord de activos en efectivo y alternativas al efectivo podría representar un catalizador para que el mercado generase nuevas ganancias. La historia muestra que los activos del mercado monetario han tocado techo en los últimos mínimos del mercado o cerca de ellos. Durante las profundidades de la pandemia del COVID en mayo de 2020, la cantidad de dinero en fondos monetarios alcanzó máximos apenas unas semanas después de que el S&P 500 tocara fondo en marzo. Los flujos de activos siguieron un patrón similar durante la crisis financiera mundial, cuando los activos en fondos del mercado monetario alcanzaron su máximo dos meses antes de que el S&P 500 tocara fondo en marzo de 2009.
Con toda la incertidumbre que nos rodea – inflación, los tipos, la guerra y la recesión- es comprensible que la gente se sienta incómoda. Pero si se espera a invertir hasta ver datos suficientes para sentirse seguro al invertir, probablemente será demasiado tarde porque el resto del mercado ya tiene esa información. Mi mensaje para los inversores es que se sientan cómodos con lo incómodo.
En busca de ingresos crecientes y revalorización del capital
De hecho, la ansiedad que mantiene a los inversores al margen puede ahorrarles el dolor y la incomodidad, pero también puede garantizar que se pierdan las posibles ganancias del mercado. Por otra parte, las inversiones en efectivo podrían reflejar un coste de oportunidad al hacer que los inversores se vean impotentes para seguir el ritmo de una inflación obstinadamente elevada y se enfrenten a la erosión del poder adquisitivo con el paso del tiempo.

