No es frecuente que los organismos públicos reconozcan errores o se enmienden a sí mismos, sobre todo si se trata de cifras económicas. Lo es mucho más que, en función del día, del asunto de actualidad o del humor político, organismos de uno u otro signo usen esas cifras para defender una hipótesis o la contraria.
Durante la semana pasada se publicaron diversas proyecciones económicas que apuntaban el crecimiento de la economía española. Comenzando con las de fuera de España, la OCDE elevó sus previsiones desde el 5,9% hasta el 6,8% para el conjunto del año.
En la misma línea, el Banco de España mejoró su proyección para este año. Estima que el aumento del consumo contribuirá a que el PIB mejore un 6,3% con respecto al de 2020. De ese modo, revisa al alza sus previsiones en una décima. De hecho, cree que el tercer trimestre será mejor que el segundo y la economía crecerá un 2,7%.
Por su parte, el Gobierno mantuvo sus previsiones: 6,5%. Hay que tener en cuenta que los números del Ejecutivo determinarán los Presupuestos Generales del Estado del año que viene. Esto es, en función de esas cifras, el proyecto, los gastos y los ingresos serán diferentes.
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, llegó a decir que la actividad diaria estaría ya recuperada a finales de este año. No obstante, habrá que esperar a mediados de 2022 para que los datos sean equivalentes a los de 2019.