A medida que avanza el nuevo año la mayoría de los inversores de bonos probablemente estén sufriendo con las asignaciones de su cartera, sobre todo después de un 2018 difícil. La caída del mercado el año pasado hizo que la mayoría de las clases de activos cerraran el ejercicio en negativo, incluída la renta fija emergente. Sin embargo, como ahora descubrirá, todavía hay muchas razones que permiten sentirse optimistas con respecto a los bonos de estos países.
Puede relajarse al saber que la renta fija emergente (tanto soberana como corporativa), rara vez registra dos años consecutivos de caídas. Por ejemplo, solo tres de los últimos quince años se han experimentado rentabilidades negativas (2008, 2013 y 2018). Más importante aún, a un año de descenso suele seguir un ejercicio cuyas subidas suelen más que compensar las caídas anteriores. Por eso, desde un punto de vista de calendario, 2019 viene rodeado de promesas.
Las valoraciones parecen positivas
Como resultado de la pobre rentabilidad obtenida el año pasado, las valoraciones de los bonos de los mercados emergentes tanto con grado de inversión como high yield, están ahora más baratas de lo que lo han estado en los últimos años.
Los bonos corporativos baten a los gubernamentales