Tras cinco días de debates, discusiones y propuestas, los canales institucionales del Consejo Europeo, así como los de los diferentes gobiernos nacionales, acariciaban en la noche del lunes la posibilidad de anunciar por fin que la Unión Europea alcanzaba un acuerdo histórico. Pero, ¿qué ha pasado en Bruselas en este largo fin de semana que se pueda considerar histórico?
España, junto con Alemania, Francia e Italia defendieron desde el principio de la pandemia la creación de un fondo de transferencias que se pagara con deuda común. Eso significa que todos los países asumen el riesgo de tener que pagar el plan actual que, finalmente, estará dotado de 750.000 millones de euros, aunque se ha configurado de un modo distinto a como lo propuso la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
Los llamados países frugales, con Países Bajos a la cabeza, rechazaban unir su destino al de España e Italia, los más perjudicados por la pandemia. Sin embargo, la consecución de este acuerdo se ha alcanzado tras la cesión de todas las partes.
No serán 500.000 millones de euros en transferencias como propusieron Emmanuel Macron, Angela Merkel y von der Leyen, sino 390.000 millones. Lo que sí se hará es proporcionar estos fondos con rapidez: el 70% de los fondos se repartirán entre 2021 y 2022, y el 30% restante, en 2023. Los 360.000 millones que faltan hasta llegar hasta 750.000 millones se distribuirán en forma de préstamos.
Además del plan de recuperación, denominado Next Generation EU, los dirigentes europeos han acordado la cuantía del Marco Financiero Plurianual para los próximos 7 años, superior al billón de euros (1,074 billones). De ese modo, el presupuesto conjunto hasta 2027 alcanza 1,824 billones de euros, el 4,6% del PIB europeo de 2019. Esta cifra era impensable hace apenas unos meses, cuando los estados europeos negociaban si aumentar o no el presupuesto europeo hasta el 1,1% del PIB. Así, la deuda que suscribirá la Unión Europea en nombre de los estados miembros se extenderá hasta 2058.
