Revolut prepara su debut bursátil en Londres y el Nasdaq

El neobanco británico apunta a una doble cotización y negocia incentivos que llevarían su valoración hasta 500.000 millones de dólares.
Nik Storonsky, CEO de Revolut Nik Storonsky, CEO de Revolut
Nik Storonsky, CEO de Revolut :: Revolut

El neobanco Revolut quiere cotizar a la vez en Londres y en el Nasdaq. La doble colocación figura ya en la hoja de ruta de expansión de la entidad, que tiene en el mercado británico su principal fuente de clientes y que dispone de una preautorización para operar en Estados Unidos. La firma cerró su primer ejercicio con beneficios en 2021.

La intención la ha desvelado Nik Storonsky, director ejecutivo del grupo, en declaraciones al diario económico francés Les Echos. El atractivo del mercado estadounidense está, a su juicio, en su profundidad: allí operan «inversores institucionales, fondos especulativos, gestores de fondos y un número considerable de inversores particulares». El fundador anticipa que los compradores «van a pugnar» por los títulos.

Antes de ese paso hay una condición que el propio directivo pone sobre la mesa: ser el primer neobanco europeo que triunfe al otro lado del Atlántico. La baza que maneja es la facilidad de uso de su catálogo, que debería permitir a los usuarios entrar en la operación y apoyar la capitalización de la sociedad.

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Ningún estreno antes de 2028

El calendario sigue en el aire. En abril, Storonsky situó el salto al mercado londinense en el horizonte de 2028, una referencia que descarta cualquier estreno anterior a ese año, también en el parqué estadounidense.

Por aquellas fechas, Financial Times reveló que en la casa se discutía cómo pasar de los 150.000 millones de dólares de valoración a 200.000 millones. La cifra se ha quedado corta: durante el verano trascendió que el fundador negocia un esquema de incentivos capaz de llevar el precio de la compañía hasta 500.000 millones de dólares.

Francia, base para Europa occidental

El plan bursátil se solapa con una semana intensa en París. El primer ejecutivo se ha citado allí con el titular de Economía del país y ha pasado por las obras de la próxima oficina del grupo. Francia es su segundo mercado, con 10 millones de usuarios, por detrás de los 13 millones que suma Reino Unido.

El viaje llega un mes después de que el supervisor francés concediera la licencia bancaria a la entidad, que ha elegido el país como plataforma para crecer en Europa occidental. El motivo es regulatorio: las normas francesas son «las mejores de su categoría, de un nivel comparable al de las autoridades británicas y con una prueba de gran pragmatismo», sostiene Storonsky.

El mismo calendario ha traído un ciberataque contra la plataforma, con filtración de información de 680 clientes repartidos por distintos países y un origen que apunta a Italia. El episodio golpea uno de los argumentos preferidos del grupo, su tecnología como diferencia frente a la banca convencional, aunque el fundador admite que ganar notoriedad exige también sucursales físicas.

Parecerse a HSBC o Barclays «no es una prioridad», zanja el consejero delegado, si bien acepta que «puede llegar algún día». La prioridad inmediata pasa por productos simples y estandarizados. Frente a las críticas por su reducida cartera de crédito, defiende que su presencia en el mercado presiona los precios a la baja y amplía las opciones del consumidor, sin restar recursos a la financiación de la economía.

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