Hace justo dos meses que los líderes de la Unión Europea se vieron en Bruselas para tratar de salvar a los países más perjudicados. Sacar un acuerdo adelante urgía a los dirigentes, sobre todo a España e Italia, que acabaron aceptando rebajar las ayudas directas con tal de que el dinero pudiera llegar. A pesar del contenido económico de aquel Consejo Extraordinario, quedan sobre la mesa numerosas cuestiones que se han dejado para otro Consejo Extraordinario que se celebra entre este jueves y el viernes.
En condiciones normales, la primavera habría sido el momento para que se celebrara un Consejo Ordinario con un alto contenido económico, si bien ahora la política exterior toma una gran relevancia. En primer lugar, las hostilidades entre Grecia y Turquía. Según ha podido saber este medio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha estado particularmente activo para rebajar las disputas que mantienen ambos países, dada la buena relación que mantiene el gobierno español con sus homólogos heleno y turco.
También toma importancia la negociación entre la Unión y Reino Unido. Sánchez se reunirá con el negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, para tratar, entre otros temas, de cómo será la relación entre España y Gibraltar una vez se efectúe la salida de Reino Unido en enero del año que viene. No obstante, los equipos de ambas partes continúan negociando.
En el aspecto internacional, el tercer gran tema será el de la relación entre Europa y China. Los presidentes del Consejo Europeo, Charles Michel, la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la presidenta de turno, Angela Merkel, informarán de los avances de la reunión que se produjo hace unas semanas con el presidente chino, Xi Jinping. Estas conversaciones servirían para dar luz verde a un acuerdo de inversiones con China antes de final de año.
Uno de los puntos de vista del gobierno español ante China tiene que ver con el desarrollo del 5G. Fuentes gubernamentales defienden que Europa debe tener una posición fuerte en cuanto a regulación para que las normas no vengan dictadas por China y Estados Unidos, que libran su contienda particular en el plano tecnológico. De ese modo, España sostendrá que deben clarificarse el marco regulatorio, así como las empresas que pueden trabajar en este ámbito y su nivel de colaboración con las administraciones públicas.