Las acciones de Stellantis registraron este viernes una caída cercana al 19 % en los principales parqués europeos, después de que el grupo automovilístico anunciara la contabilización de cargas excepcionales por más de 22.000 millones de euros en el ejercicio 2025.
El ajuste, comunicado antes de la apertura del mercado, responde a un cambio profundo en la estrategia industrial y financiera de la compañía. La dirección reconoce que la nueva hoja de ruta, ya en marcha desde 2025, tendrá un impacto contable relevante a corto plazo, aunque defiende que sentará las bases para una estructura más eficiente y rentable.
Una parte de estas cargas, en torno a 6.500 millones de euros, supondrá salidas de caja repartidas a lo largo de los próximos cuatro años. El resto corresponde a ajustes contables asociados a activos industriales, plataformas tecnológicas y proyectos que dejan de encajar en la nueva orientación del grupo.
Repliegue estratégico y mensaje al mercado
El movimiento incluye una revisión del ritmo de inversión en movilidad eléctrica, en un contexto de demanda más débil de lo previsto y presión creciente sobre los márgenes. Stellantis busca ahora una asignación de capital más selectiva, con mayor foco en rentabilidad operativa y disciplina financiera.
Como parte de este repliegue, la compañía ha confirmado que no repartirá dividendo en 2025 y ha autorizado la emisión de deuda de hasta 5.000 millones de euros para reforzar su posición de liquidez. Un mensaje claro al mercado: prioridad absoluta a la solidez financiera.
