Sweanty convierte el sudor en prevención laboral

La startup usa innovación en sensores de sudor para personalizar la hidratación y anticipar riesgos laborales por calor.

Sweanty convierte el sudor en prevención laboral

La startup usa innovación en sensores de sudor para personalizar la hidratación y anticipar riesgos laborales por calor.
Dos de las fundadoras de Sweanty

Todo empezó con algo tan pequeño como una gota. En el Instituto de Microelectrónica de Barcelona, un equipo del CSIC investigaba cómo crear dispositivos capaces de funcionar sin baterías externas. La idea parecía casi poética: que el propio sudor activara un parche y revelara información útil sobre el cuerpo. De esa chispa científica nació Sweanty.

La startup, fundada en 2021 por Anna Llorella, Laura Ortega, Neus Sabaté y Juan Pablo Esquivel, convirtió años de investigación en una herramienta de salud preventiva. Su tecnología, SweaTracker, analiza la pérdida de líquidos y electrolitos durante la actividad real. Primero pensó en deportistas de resistencia. Después miró hacia un problema más urgente: los trabajadores expuestos al calor.

Tecnología validada

El salto llegó cuando el cambio climático dejó de ser una conversación lejana y empezó a sentirse en los turnos de trabajo. Invernaderos, fábricas, construcción o industrias con altas temperaturas comparten una misma amenaza: la deshidratación silenciosa. Sweanty propone medir antes de reaccionar. No sustituye las pausas, la sombra o la hidratación básica; las afina con datos personales.

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El proceso es sencillo. La empresa define una ventana de medición, los trabajadores usan el parche durante una jornada y el software procesa la información. Cada persona recibe un informe con su tasa de sudoración, pérdida de sodio y pauta de hidratación; la compañía obtiene una visión agregada por áreas o puestos. La tecnología cuenta con marcado CE y validación clínica en el Hospital Sant Joan de Déu.

Método de prevención

La validación más clara llegó en el Maresme. Sweanty probó su solución con Semillas Fitó en invernaderos de Sant Andreu de Llavaneres, con 20 trabajadores expuestos a altas temperaturas. Tras aplicar planes personalizados, el 78% reportó mejora o desaparición de síntomas como mareos y dolor de cabeza. Un 83% terminó la jornada con más energía y mejor recuperación. La prevención dejó de ser genérica para volverse individual.

La historia de Sweanty habla de tecnología, pero también de escucha. Escuchar al cuerpo antes de que avise tarde. Escuchar a las empresas que necesitan proteger mejor a sus equipos. Y escuchar a la ciencia cuando encuentra mercado sin perder propósito. Como resume Anna Llorella, el reto ya no es solo reaccionar cuando aparece el problema, sino anticiparlo mejor. Ahí, en una gota de sudor, Sweanty ha encontrado su camino.