Proceso de negociación de una venta Proceso de negociación de una venta

Vender por debajo de la inversión: el precio de sobrevivir

Vender por menos de lo invertido no es un fracaso absoluto: es un ejercicio de supervivencia frente a las valoraciones irreales.
Proceso de negociación de una venta :: The Officer

En el mundo corporativo, las inyecciones de capital se celebran por todo lo alto como un síntoma inequívoco de éxito y viabilidad. Las portadas de los medios económicos suelen llenarse de aplausos cada vez que una compañía cierra una gran ronda.

Sin embargo, en las mesas de dirección rara vez se habla del escenario opuesto: la incomodidad de tener que vender la compañía a la baja. Que una empresa reciba dos millones de euros de financiación y acabe vendiéndose por uno cambia todas las reglas.

La resaca de la euforia de 2020

Para entender cómo hemos llegado a este punto de fricción, hay que mirar por el retrovisor hacia los años 2020 y 2022. Fue una época anómala, marcada por unos tipos de interés al cero por ciento y una liquidez histórica que priorizaba el crecimiento a cualquier coste.

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«No lo veo como un fracaso del sector, lo veo como el final de una anomalía», explica a The Officer Enrique Linares, inversor en «Plus Partners» y exfundador del unicornio «letgo». Según apunta, la combinación de dinero casi gratis y el encierro pandémico distorsionaron por completo los incentivos empresariales.

Hoy, el mercado ha pisado el freno en seco y exige rentabilidad. «En muchos casos se premiaba crecer a cualquier precio y el mercado confundió levantar una ronda grande con construir una buena empresa», sentencia Linares. «Una valoración es una foto de un momento y de un mercado concreto. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio».

El peso de la liquidación preferente

Cuando los números finales de la venta no logran cubrir aquella inversión inicial inflada, se activa el temido mecanismo de la liquidación preferente. Esta cláusula blindada en los pactos de socios es el auténtico elefante en la habitación de cualquier exit.

Su función es asegurar que los fondos de inversión, como aportadores del capital de riesgo, sean siempre los primeros en recuperar su dinero. Si el pastel económico de la venta es demasiado pequeño, ellos se comen la única porción disponible para mitigar sus pérdidas.

Firma de una liquidación preferente :: The Officer

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La tensión humana y el equipo a cero

Como consecuencia directa de este orden jerárquico, el equipo fundador suele irse con las manos vacías. Al no quedar remanente, las participaciones de los creadores pasan a valer cero. Es una situación extrema que pone a prueba la relación entre la mesa directiva y sus inversores.

Linares, que conoce ambos lados de la mesa, tiene clara la filosofía para que la situación no explote: «El fundador no es una contraparte, es un socio, y esa relación no se acaba el día que la operación va mal. Se demuestra precisamente ese día».

Cuando los números no dan, recalca el inversor, es vital sobrecomunicar y alinearse. «La confianza no se rompe por perder dinero juntos; se rompe por sentir que tu socio te dejó solo», añade.

¿Fracaso inevitable o salvavidas táctico?

Pese al estigma que rodea a estas operaciones, aceptar este escenario es casi siempre una decisión mucho más sensata que enfrentarse a la quiebra. Se trata de un ejercicio de pragmatismo empresarial para evitar el colapso total de la estructura.

Esta vía de escape, a menudo camuflada bajo el concepto de «acqui-hire» o adquisición pura de talento, permite salvar numerosos puestos de trabajo. Además, asegura que la tecnología desarrollada durante años no se apague y continúe operando bajo otro paraguas.

El dilema de los incentivos y el «Carve-Out»

El gran problema al vender con pérdidas es la psicología; si la directiva sabe que no ganará ni un euro con la operación, el incentivo para liderar una transición compleja desaparece. Por eso, el ecosistema suele recurrir a los «Management Carve-Outs», un porcentaje de la venta reservado exclusivamente para premiar y retener al equipo directivo.

¿Cuesta que los inversores cedan parte de su rescate para pagar este peaje? «Es complicado generalizar», matiza Linares. «He visto emprendedores que por un compromiso con sus inversores, el equipo y los business angels pelean hasta el final para hacer una salida lo más ordenada posible».

Aunque reconoce que el sector ha madurado hacia posturas muy founder friendly donde se incentiva al equipo por el bien de todos los accionistas, insiste en que «cada empresa tiene sus características únicas y habría que analizar caso a caso».

Un baño de realismo corporativo

Al final, este tipo de transacciones a la baja actúan como un necesario baño de realismo. Obligan al tejido empresarial a priorizar la rentabilidad real y la construcción de un modelo de negocio sólido frente a la adictiva acumulación de rondas.

Lejos de ser el fin de una carrera, muchos líderes utilizan este aterrizaje forzoso como su mayor lección práctica de management. Una retirada a tiempo, asumiendo pérdidas pero salvaguardando el talento y la tecnología, demuestra la madurez necesaria para sobrevivir y volver a emprender.ransacciones a la baja actúan como un necesario baño de realismo frente a las valoraciones artificiales del pasado. Obliga al tejido empresarial a priorizar la rentabilidad real de sus balances frente a la adictiva acumulación de rondas.

Lejos de ser el fin de una carrera, muchos líderes utilizan este aterrizaje forzoso como su mayor lección práctica de management. Una retirada a tiempo, aunque implique asumir ciertas pérdidas económicas, demuestra la madurez necesaria para sobrevivir.ura para garantizar la supervivencia empresarial.

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