Allbirds se convierte en Smartbird para crecer en IA

Allbirds cambia su nombre a Smartbird, ficha a Nadia Carlsten y acelera su giro hacia infraestructura de IA.
Una de las tiendas de Allbirds Una de las tiendas de Allbirds
Una de las tiendas de Allbirds :: Allbirds

Allbirds ha completado una de las transformaciones empresariales más llamativas del auge de la inteligencia artificial. La antigua compañía de calzado sostenible ha cambiado su nombre a Smartbird y ha formalizado su giro hacia la infraestructura tecnológica para empresas.

La empresa nombró a Nadia Carlsten como nueva consejera delegada. La directiva procede del sector de la computación avanzada y ha trabajado en Amazon Web Services, SandboxAQ y DCAI, una compañía centrada en infraestructura de IA a gran escala.

El movimiento tuvo una reacción inmediata en el mercado. Las acciones de la compañía subieron más de un 30% tras el anuncio, según Reuters, en una señal de que los inversores vuelven a mirar a la compañía bajo una lógica tecnológica y no como un negocio minorista.

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Un giro fuera del calzado

Smartbird deja atrás la etapa que convirtió a Allbirds en una marca conocida por sus zapatillas de lana merina y su discurso de sostenibilidad. La compañía ya había vendido la marca Allbirds y sus activos de calzado a American Exchange Group por 39 millones de dólares.

El cambio no llega de forma aislada. En abril, la compañía ya había anunciado que centraría su actividad en ofrecer capacidad de computación en la nube y servicios de IA. Ese anuncio provocó una subida de más de cinco veces en su cotización.

La nueva Smartbird busca posicionarse como proveedor de infraestructura de IA gestionada. Su propuesta consiste en ofrecer capacidad de cálculo a empresas que necesitan procesadores gráficos y servidores especializados sin asumir toda la inversión inicial en equipamiento.

Nadia Carlsten toma el mando

Nadia Carlsten, nueva consejera delegada de Smartbird, llega con experiencia en computación cuántica, infraestructura de IA y desarrollo de plataformas tecnológicas. Durante su etapa en DCAI participó en el lanzamiento de un superordenador de IA soberana junto a Nvidia.

La directiva sustituye a Joe Vernachio, que deja el cargo. Annie Mitchell continuará como directora financiera, mientras que Lily Yan Hughes ha sido nombrada presidenta del consejo de administración, según la comunicación oficial de la empresa.

Smartbird asegura que ya mantiene conversaciones con clientes potenciales y que trabaja en el diseño de sus primeros despliegues de clústeres. La compañía quiere captar demanda de empresas que necesitan potencia de cálculo para IA, pero que no quieren depender por completo de grandes plataformas tecnológicas.

Más financiación para comprar GPU

La empresa también ha ampliado su acuerdo de financiación convertible desde 50 millones hasta 100 millones de dólares. Smartbird había indicado previamente que utilizaría esos recursos para comprar procesadores gráficos, una pieza clave en la carrera por la infraestructura de IA.

El giro refleja cómo el mercado premia cualquier relato vinculado a la capacidad de cálculo. La demanda de servidores, chips y centros de datos ha creado una nueva categoría de empresas que intentan aprovechar la tensión entre oferta limitada y necesidades crecientes de IA.

La incógnita está en la ejecución. Smartbird pasa de vender zapatillas a competir en un mercado de infraestructura donde operan grandes proveedores de nube, fabricantes de chips y nuevas compañías especializadas. La reacción bursátil ofrece margen, pero el reto será demostrar que el cambio de nombre también puede convertirse en negocio real.

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