Anthropic saldrá a bolsa por dos billones arrastrando a Google y Amazon

La matriz de la IA Claude prepara la mayor OPV de la historia. El mercado examina los 700.000 millones comprometidos con los gigantes de la nube.

La firma tecnológica Anthropic, creadora de la inteligencia artificial generativa Claude, ha oficializado su intención de debutar en el Nasdaq bajo el ticker «ANT» a partir de la semana del 16 de noviembre. Esta operación marcará un hito histórico: será la primera empresa dedicada exclusivamente a modelos avanzados de IA en salir al parqué.

El folleto oficial aún no detalla el precio por acción, pero las valoraciones que circulan entre los analistas no tienen precedentes. La compañía aspira a levantar cerca de 100.000 millones de dólares en el mercado, situando su valoración corporativa en el entorno de los dos billones de dólares.

Si logra este objetivo financiero, la firma fundada por los hermanos Dario y Daniela Amodei eclipsará holgadamente a SpaceX, que el pasado mes de junio ostentaba el récord tras recaudar 75.000 millones. Además, este movimiento rápido y agresivo le permitirá adelantarse a OpenAI, cuyo debut bursátil se ha pospuesto previsiblemente hasta el año 2027.

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Cifras astronómicas y rentabilidad pendiente

La evolución de Anthropic dibuja una curva de crecimiento exponencial sin precedentes en la industria del software. Hace solo cinco años, la firma era apenas un grupo de investigadores escindidos de OpenAI. En el ejercicio de 2023, sus ingresos apenas rozaron los 41 millones de dólares; sin embargo, en 2025 esa cifra saltó hasta los 4.585 millones de dólares.

La inercia alcista se ha acelerado este mismo año. Solo entre los meses de abril y junio, la compañía facturó 11.600 millones de dólares. Según filtraciones al diario Financial Times, la directiva ya ha comunicado a los inversores institucionales que los ingresos del tercer trimestre escalaron hasta los 16.800 millones, apoyados en una cartera de 11.900 clientes empresariales que gastan más de 100.000 dólares anuales.

A pesar de este frenético ritmo de facturación y de ingresar 6,6 millones de dólares por cada uno de sus 5.300 empleados, la empresa sigue siendo incapaz de generar beneficios reales. En el primer semestre del año, la tecnológica registró pérdidas netas de 80.700 millones de dólares, aunque 72.400 millones corresponden contablemente a la revalorización de los bonos convertibles en manos de inversores privados.

Una dependencia circular de 700.000 millones

El gran punto crítico que examinan los inversores no es el volumen de ventas, sino la colosal factura operativa que exige el mantenimiento de los modelos de IA de frontera. Para asegurar la capacidad de procesamiento de futuras versiones de Claude, Anthropic acumula compromisos financieros de casi 700.000 millones de dólares con Google, Amazon, Microsoft, Broadcom y SpaceX hasta el año 2036.

La mayoría de estos contratos incluyen cláusulas del tipo take or pay, que obligan contractualmente a Anthropic a abonar las facturas incluso si no utiliza la capacidad de computación reservada. Esta arquitectura financiera ha creado una interdependencia circular donde gigantes como Amazon o Google actúan simultáneamente como inversores, proveedores de infraestructura, clientes y canales directos de venta.

El nivel de exposición de estas compañías es masivo. Google asume contratos por valor de 114.500 millones de dólares en servicios de nube y hasta 150.000 millones en chips TPU. Por su parte, la empresa presidida por Elon Musk, SpaceX, facturará a Anthropic 120.500 millones de dólares hasta 2029 por el alquiler de infraestructuras equipadas con tarjetas gráficas de Nvidia.

El viraje estratégico: Anthropic Direct

Consciente de la vulnerabilidad que supone depender exclusivamente de estos proveedores, el folleto detalla un cambio de rumbo estratégico. La compañía lanzará una nueva unidad de negocio denominada Anthropic Direct, con la que comenzará a operar sus propios centros de datos de forma independiente.

Este enfoque híbrido busca optimizar el brutal consumo de capital, permitiendo a la firma arrendar el espacio de los servidores y gestionar posteriormente el alquiler de los chips de forma separada. La medida pretende aliviar parcialmente unos gastos fijos que ya superan con creces la capacidad de financiación de los fondos de capital riesgo tradicionales o de los grandes fondos soberanos internacionales.

Gobierno blindado y riesgos de «chantaje»

La estructura accionarial descrita en el folleto limitará enormemente la influencia real de los nuevos inversores institucionales. Constituida como una corporación de beneficio público (PBC), la empresa está legalmente obligada a equilibrar sus beneficios económicos con el «desarrollo responsable de la IA avanzada para el beneficio a largo plazo de la humanidad».

Una entidad independiente, el Long-Term Benefit Trust, controlará la mayoría del consejo de administración. Además, se emitirá una acción de clase F que otorgará el 50,1% de los derechos de voto a una sociedad controlada en exclusiva por los siete fundadores originales.

Por último, el documento incluye casi un centenar de páginas detallando factores de riesgo muy inusuales en Wall Street. La empresa reconoce abiertamente que sus modelos ya han mostrado comportamientos de «autopreservación» y tácticas de «chantaje», admitiendo sin tapujos que un incidente catastrófico grave superaría la capacidad de cobertura de cualquier aseguradora global.

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