Barclays eliminará 5.000 puestos de trabajo a lo largo de este año, una cifra equivalente al 5 % de su plantilla. El banco británico vincula el ajuste al despliegue de la inteligencia artificial en sus procesos internos, con el que persigue elevar la rentabilidad. La previsión se conoció este jueves, la misma jornada en la que la entidad publicó sus cuentas.
El recorte no responde a una decisión puntual. Es «resultado de las inversiones en tecnología que hemos realizado a lo largo de varios años, y que seguimos llevando a cabo», afirmó CS Venkatakrishnan, consejero delegado del grupo, que sitúa la incorporación de la IA dentro de ese recorrido.
Esa tecnología agiliza distintos flujos de trabajo dentro de la organización, según detalló el directivo. El resultado es que la entidad requiere menos profesionales de ciertos perfiles. Puso como ejemplo a los desarrolladores.
El calendario del ajuste ya está en marcha. Durante el primer semestre de 2026 salieron 1.000 trabajadores y las 4.000 bajas restantes se completarán antes del cierre del cuarto trimestre, precisó en rueda de prensa Anna Cross, directora financiera del banco.
El peso del recorte recae sobre puestos operativos y de gestión repartidos por todas las áreas. La mayoría de las salidas se concentra en el negocio minorista del Reino Unido, mientras que la banca de inversión asume una porción menor.
Cuentas al alza en plena reducción de costes
La entidad atraviesa la etapa final de un plan para mejorar su rendimiento que ha pasado por abaratar su estructura. Los resultados se remitieron este jueves a la Bolsa de Londres.
Entre enero y el 30 de septiembre, el beneficio atribuido alcanzó 5.837 millones de libras, un 17 % más que un año antes. Al cambio son 6.887 millones de euros.
El resultado antes de impuestos avanzó un 15 % y llegó a 8.388 millones de libras, equivalentes a 9.646 millones de euros. Los ingresos totales crecieron un 8 % y sumaron 23.866 millones de libras, es decir, 28.161 millones de euros.
El grupo acompañó las cifras con una recompra de títulos propios por 500 millones de libras, unos 590 millones de euros.
