Este viernes arranca en Bruselas un Consejo Europeo de dos días que será decisivo, además de complicado. Sobre la mesa está el Plan Europeo de Reconstrucción tras el impacto del Covid-19 presentado el 13 de mayo por Ursula von der Layen y el reto de alcanzar un consenso entre los países antes de agosto. Hay pocas certezas sobre este encuentro, la primera tiene que ver con la cantidad dispuesta para la reconstrucción: 750.000 millones de euros y, la segunda, con que habrá pugna entre el frente Italia/España y el bloque del norte liderado por Holanda (junto con Dinamarca, Austria y Suecia), que no acepta que las ayudas se entreguen sin condiciones.
¿Demasiado pronto para un acuerdo?
En el mercado se tiene claro que “Angela Merkel presionará fuertemente para que todas las partes de comprometan a llegar a un acuerdo”, asegura Esty Dwek, de Natixis IM Solutions. Una presión en la que insiste Philippe Waechter, de Ostrum AM, porque cree que la canciller alemana “quiere dejar su huella para que la economía europea sea más autónoma y para que este plan esté disponible en 2021”.
Mientras que Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, se muestra convencido de que “la UE avanzará en las discusiones sobre el Fondo de Recuperación, pero es demasiado pronto para llegar a un acuerdo”. Un progreso que sería necesario, de cara a que el Plan se apruebe relativamente pronto para que se pueda poner en marcha este año. “Dado el lento progreso del Brexit, es probable que las negociaciones sobre el Fondo avancen”, espera Dweek. Eventuales pasos adelante que serían muy bien acogidos, como reconoce Anna Stupnytska, economista global de Fidelity International. “La cumbre de esta semana podría no deparar un acuerdo definitivo todavía, pero cualquier avance en los asuntos más espinosos, como la gobernanza y la condicionalidad, enviaría una señal clara sobre las perspectivas de dar un paso adelante en un futuro cercano”.
Por su parte, desde Ebury esperan “un resultado positivo de la cumbre europea del fin de semana para mantener a la moneda común bien respaldada frente al dólar”. Y desde Pimco, su gestor sénior de carteras, Konstantin Veit, cree que “el BCE acogería con gran satisfacción un ambicioso plan como fruto de las deliberaciones, un plan que infunda confianza en la respuesta paneuropea, trunque los riesgos de cola y apoye la política monetaria en la creación de las condiciones financieras acomodaticias necesarias para superar la pandemia sin retrasos indebidos y de forma equilibrada”. Para esta gestora, “el BCE prefiere no ser la única alternativa, otra vez”. De sobra es conocido que la entidad viene insistiendo desde hace tiempo en la necesidad de que el estímulo de la política monetaria vaya de la mano de las medidas de los gobiernos de la eurozona.