Bruselas abre la puerta a revisar los bonus de la banca

La Comisión Europea evalúa ajustar las reglas salariales de la banca dentro de la reforma regulatoria que presentará en 2027.
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La Comisión Europea ha abierto la puerta a modificar las reglas de remuneración que la banca europea arrastra desde la crisis financiera. El organismo comunitario admite en su informe sobre la competitividad del sector que evalúa «posibles ajustes al marco de remuneración» para «reducir la carga y la complejidad innecesaria». Ese documento servirá de base para la reforma regulatoria prevista para el primer trimestre de 2027.

Bruselas vincula la competitividad del sector a su «capacidad» para «atraer y remunerar a profesionales altamente cualificados en un mercado global de talento». También quiere «abordar los efectos no deseados en las estructuras salariales» que ha generado la normativa vigente.

El armazón actual nació con la directiva CRD IV, aprobada en 2014. La norma limitó la retribución variable de los banqueros considerados relevantes para el perfil de riesgo de la entidad: el bono no puede superar el 100% del salario fijo, o el 200% si lo autoriza la junta de accionistas.

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Diferimiento, acciones y cláusulas de recuperación

El régimen exige además que entre el 40% y el 60% del bono se abone a lo largo de cuatro o cinco años y que una parte se entregue en acciones u otros instrumentos financieros. Se sumaron las cláusulas de malus y clawback, que permiten recortar o recuperar el variable ante una mala gestión que dañe la estabilidad o la reputación de la entidad.

El objetivo era desincentivar la asunción de riesgos a corto plazo. La Comisión sostiene que esas metas «siguen siendo pertinentes», aunque identifica retos nuevos: «una mayor competencia global, perturbaciones económicas recurrentes, la urgente necesidad de financiar inversiones y el imperativo de retener talento».

El precedente de Londres

El debate se reactivó cuando Reino Unido suprimió en 2023 el tope europeo a los bonos para preservar el atractivo de la City tras el Brexit. Las entidades europeas pidieron sin éxito seguir ese camino. La queja ha vuelto con la pugna por los perfiles tecnológicos, que compiten con empresas de cualquier sector ajenas a ese corsé salarial.

Los bancos han trasladado a Bruselas que identificar a los llamados material risk-takers resulta «complejo y genera dificultades operativas». Señalan también que las rigideces elevan el sueldo fijo y provocan una «menor flexibilidad en las estructuras de costes», además de asimetrías entre países al trasponer la directiva.

El salto del variable al fijo

Los datos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) reflejan el efecto del límite. El peso del variable sobre el fijo cayó del 104,27% en 2013 al 65,48% en 2014, y descendió hasta el 59,6% en 2023. Entre quienes cobran más de un millón de euros anuales, el ratio alcanzó el 98% en 2024 y el 359% en las firmas de inversión.

La Federación Bancaria Europea (EBF) calificó las normas comunitarias como «las más estrictas y exhaustivas» frente a Reino Unido, Estados Unidos, Suiza y Asia, y propuso tomar la decisión de Londres como «inspiración para una revisión europea». La EBA defiende simplificar las reglas sin rebajar las exigencias prudenciales.

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