Hasta el momento en que se adopte una respuesta profunda a los precios de la energía, las empresas tendrán que conformarse con torniquetes como los que permitió Bruselas durante la pandemia. En este caso, el objetivo es huir del gas ruso y de los efectos secundarios, como es su encarecimiento.
La Comisión Europea hizo público este miércoles un corolario de medidas para paliar las dificultades por las que están pasando, además de un breve resumen de las ventajas e inconvenientes que tienen otras propuestas.
Como ya contó DIRIGENTES, se retrasarán hasta mayo medidas como la reforma del mercado eléctrico. A esa medida de largo plazo se puede añadir la compra centralizada de gas, un nuevo as en la manga frente a la subida de precios del gas natural.
La Comisión Europea tiene en mente crear un grupo de trabajo que implique a todos los socios europeos, y toma como ejemplo la compra centralizada de vacunas. Según se espera, esta acción podría «mejorar la resistencia y reducir los precios». No obstante, no solo se centraría en el gas, sino que se habla de «preparar el terreno» para otras asociaciones energéticas con proveedores clave.
Medidas fiscales o regulatorias
El Ejecutivo comunitario reconoce que no hay una respuesta fácil ni única al problema de la energía. Cada país tiene un mix energético distinto, y lo mismo sucede con el diseño del mercado y con las dependencias específicas de cada estado. Así, cada Gobierno ha distinguido entre diferentes alternativas.