Dos de cada tres consumidores en España sitúan los alimentos locales o de proximidad entre sus prioridades de compra, aunque el etiquetado rara vez les permite saber de dónde procede lo que se llevan a casa. Así lo recoge una encuesta difundida este viernes por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que cifra en el 65% la proporción de compradores que anteponen el origen cercano.
El 63% de las personas consultadas reconoce que estos productos aparecen «a menudo o muy a menudo» en su cesta. La principal razón de que no lo hagan con mayor frecuencia es la falta de claridad sobre la procedencia en las etiquetas.
Carne, pescado y huevos sin origen
Entre el 70% y el 95% de la carne, el pescado y los huevos vendidos a granel en los supermercados llega al lineal sin ningún dato sobre su procedencia, según los datos de la organización. La OCU recuerda que esa información es obligatoria al tratarse de productos frescos o poco procesados.
La única referencia que hoy resulta exigible en el etiquetado es el nombre, la razón social y la dirección del fabricante. Ese dato no tiene por qué coincidir con el del productor del alimento, una laguna que la organización considera un problema para quien compra.
La OCU reclama que las autoridades de consumo locales y autonómicas presten atención al asunto. También pide al Ministerio de Agricultura que impulse una normativa europea para que las etiquetas incorporen de forma sistemática el origen de los ingredientes.
El precio, la segunda barrera
Las personas encuestadas apuntan a un segundo obstáculo: el precio «excesivo» de los alimentos de proximidad. Pese a ello, uno de cada dos se declara dispuesto a pagar más por ellos.
La organización discute esa percepción y sostiene que el producto cercano no tiene por qué costar más. Cita el caso de la ternera nacional y de los garbanzos, más baratos que los importados. «Cuando se trata de productos ya de por sí baratos, como el resto de las legumbres, las diferencias apenas se aprecian en la cesta de la compra», ha señalado la OCU.
La «escasa oferta» completa el trío de frenos identificados por el estudio. Frente a ello, la organización ha pedido al Gobierno que incorpore alimentos locales en hospitales y residencias.
