El Banco Central Europeo (BCE) no ha observado hasta ahora efectos de segunda ronda muy marcados en la economía de la zona del euro, pese a los elevados precios de la energía. La institución mantiene los tipos de interés en el 2,5 % y seguirá analizando cómo se traslada ese coste al resto de los precios.
Así lo explicó Philip Lane, economista jefe del organismo, en una entrevista con la agencia italiana Ansa publicada este martes. El economista irlandés evitó dar por cerrado el análisis del contagio de la energía a otros bienes y servicios.
«Es evidente que los precios de la energía son elevados, pero la magnitud de su traslación al resto de la economía sigue siendo incierta», señaló Lane.
El banco central se mantiene en la «vía intermedia»
El lunes, en una conferencia, Lane consideró adecuada una respuesta mesurada para mantener la inflación bajo control. El banco central, dijo, se mantiene en la «vía intermedia» de la política monetaria.
En términos similares se había pronunciado antes Christine Lagarde, presidenta de la entidad, durante su comparecencia en el Parlamento Europeo.
El supervisor monetario encareció el precio del dinero en junio y en septiembre, con alzas de 25 puntos básicos en cada ocasión. Los tipos se sitúan desde entonces en el 2,5 %.
La inflación repunta hasta el 3,8 %
Los precios complican el cuadro. La inflación de la zona del euro subió hasta el 3,8 % en septiembre, más de lo esperado y seis décimas por encima del 3,2 % registrado en agosto.
Con ese dato sobre la mesa, el BCE podría volver a subir los tipos en diciembre, y no en octubre, como anticipan los mercados.
