El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado la creación de una nueva estructura en la cúpula militar del país dedicada en exclusiva al desarrollo y despliegue de sistemas robóticos y armas autónomas. Bautizado como Mando de Guerra Autónoma (Autowarcom, por sus siglas en inglés), esta nueva división estará dirigida por un oficial de cuatro estrellas, un hito organizativo que el Pentágono no ejecutaba desde la fundación del Mando Espacial en 2019.
La decisión, detallada por la agencia de noticias Reuters, certifica el viraje estratégico de Washington. El estamento militar estadounidense busca reducir su histórica dependencia de plataformas armamentísticas convencionales de alto coste para transitar de forma agresiva hacia sistemas no tripulados impulsados por inteligencia artificial, cuya producción masiva resulta significativamente más económica.
La lección táctica de Ucrania y el pulso con China
Durante su intervención en la base del Cuerpo de Marines en Quantico, Hegseth justificó esta reestructuración advirtiendo que «el ritmo de la guerra cambia más rápido que el proceso para respaldarla». El secretario de Defensa subrayó que el abaratamiento de la computación y la fabricación comercial avanzada han democratizado los ataques de alta precisión a bajo coste, forzando a Estados Unidos a equilibrar calidad técnica y volumen operativo.
Este cambio de paradigma tiene su reflejo más crudo en la guerra de Ucrania, donde los informes técnicos estiman que los drones son ya responsables del 70% de las bajas rusas. Ante este escenario, Autowarcom se sumará a los once mandos combatientes que operan en la actualidad para centralizar la innovación frente a la intensa rivalidad que el país mantiene con China.
Un pulso geopolítico que ya ha provocado que los analistas en seguridad global exijan el establecimiento urgente de barreras de contención conjuntas, alertando de los riesgos asociados a la integración algorítmica en el control de armamento crítico.
