Los ejecutivos españoles están ganando peso en la cúpula de multinacionales globales sin grandes anuncios ni rupturas visibles. El cambio no responde a un relevo inmediato, sino a una acumulación progresiva de trayectorias que acaban redefiniendo el poder corporativo.
Esta transformación se produce de forma silenciosa, con movimientos internos y decisiones estratégicas que sitúan a perfiles españoles en posiciones clave dentro de compañías internacionales. La tendencia se consolida en sectores como tecnología, industria farmacéutica, automoción o consumo.
Trayectorias largas y crecimiento interno
Amparo Moraleda: influencia transversal en grandes corporaciones
La nueva presidenta de Airbus responde a un modelo distinto dentro de la alta dirección global: el del perfil con capacidad de influencia en múltiples organizaciones a través de los consejos de administración.
Ingeniera de formación, desarrolló una parte relevante de su carrera en IBM, donde llegó a ser presidenta para España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía. Desde ahí dio el salto a una dimensión más estratégica dentro del ecosistema corporativo internacional.

Juvencio Maeztu: de operar en tienda a dirigir el mayor grupo Ikea
La historia de Maeztu es, quizá, la más simbólica de todas.
Su carrera comenzó en Ikea España, en un puesto operativo dentro de una tienda en Madrid. No entró en la dirección ni en la estrategia: empezó en el terreno, en contacto directo con el funcionamiento real del negocio.
A partir de ahí, fue creciendo dentro de la compañía durante más de veinte años. Pasó por distintos puestos de responsabilidad en la estructura de Ikea hasta alcanzar la alta dirección internacional.
Hoy es consejero delegado de Ingka Group, el mayor operador de Ikea en el mundo.
Su recorrido no es el de un fichaje externo, sino el de alguien que ha escalado toda la organización desde dentro. Y eso, en el contexto actual, es precisamente lo que muchas multinacionales buscan: líderes que no necesiten adaptación, porque ya conocen el sistema desde su base.
Pablo Isla: de construir Inditex a influir en la élite global
El caso de Pablo Isla representa otra forma de ascenso: la del directivo cuya reputación trasciende su empresa de origen.
Durante años lideró Inditex, una etapa en la que el grupo consolidó su expansión internacional y reforzó su modelo de negocio global. Su gestión lo situó como uno de los ejecutivos más respetados del sector retail a nivel mundial.
Tras esa etapa, ha pasado a ocupar posiciones de máxima responsabilidad en grandes multinacionales, entre ellas la presidencia de Nestlé, además de otros roles en consejos de administración internacionales.
Su perfil encaja con una lógica clara: cuando las compañías buscan estabilidad en momentos de incertidumbre, recurren a directivos que ya han demostrado capacidad de gestión en grandes estructuras globales.

Belén Garijo: del conocimiento médico a liderar la industria farmacéutica
Garijo, recién nombrada CEO de Sanofi, comenzó su carrera como médica, antes de dar el salto al mundo empresarial en la industria farmacéutica internacional.
A partir de ahí desarrolló una trayectoria en grandes compañías del sector, ocupando progresivamente posiciones de mayor responsabilidad hasta situarse en la primera línea ejecutiva global.
Su perfil refleja una tendencia clara: las multinacionales de sectores complejos ya no buscan únicamente gestores, sino líderes con conocimiento técnico profundo y capacidad de decisión en entornos altamente regulados.
Enrique Lores: crecimiento interno hasta la dirección global en tecnología
La trayectoria de Lores es la de la evolución interna hasta ser nombrado presidente de PayPal.
Entró en HP en el área tecnológica y, a lo largo de los años, fue asumiendo distintos cargos de responsabilidad en la compañía a nivel internacional. Ese crecimiento progresivo dentro de la estructura le llevó finalmente a la dirección global de la empresa.
Su caso ilustra un modelo cada vez más valorado: el directivo que no necesita incorporarse desde fuera porque ya ha recorrido todos los niveles de la organización.

Javier Oliván: el español que opera en el núcleo de Meta
En el centro del ecosistema tecnológico global, Javier Oliván ocupa una de las posiciones más influyentes de Meta.
Como director de operaciones y número dos de Mark Zuckerberg, participa en la gestión estratégica de una de las empresas más determinantes del mundo digital.
Su remuneración, superior a los 24,5 millones de dólares anuales según los artículos, refleja el peso de su posición dentro de la compañía.
Su trayectoria combina formación técnica, experiencia internacional y ascenso interno dentro de una de las estructuras más competitivas del planeta.
Ramón Laguarta: trayectoria internacional dentro de una única multinacional
Laguarta ha desarrollado prácticamente toda su carrera dentro de PepsiCo, pero en distintos mercados internacionales.
Tras ocupar responsabilidades en Europa y otros entornos globales, fue ascendiendo dentro de la compañía hasta convertirse en consejero delegado mundial.
Su perfil es el del directivo global por definición: formado en múltiples geografías, dentro de una misma estructura corporativa.

Joaquín Duato: décadas de experiencia hasta la dirección global sanitaria
Duato también es un ejemplo de carrera interna prolongada.
Entró en Johnson & Johnson hace décadas y fue asumiendo progresivamente distintas responsabilidades en áreas internacionales hasta llegar a la dirección global.
Su ascenso no responde a un salto puntual, sino a una acumulación sostenida de experiencia dentro de la misma organización, algo especialmente valorado en sectores como el sanitario.
José Muñoz: liderar la automoción en plena transformación estructural
Muñoz ha desarrollado su carrera en la industria de la automoción hasta situarse en posiciones clave dentro de Hyundai.
Su recorrido coincide con un momento crítico para el sector: electrificación, innovación tecnológica y redefinición del modelo de negocio.
En este contexto, su perfil representa el tipo de directivo que las multinacionales buscan para liderar procesos de transformación profunda.
Javier López Segovia: la ejecución como eje del retail global
Javier López Segovia acaba de cumplir su primer año como CEO global de Decathlon y forma parte de ese grupo de directivos con trayectoria en el sector de la distribución internacional.
Su carrera se ha centrado en la gestión operativa de grandes estructuras comerciales, un ámbito donde la ejecución es tan importante como la estrategia.
Representa el perfil menos visible, pero esencial, dentro del funcionamiento del retail global.
Berta de Pablos-Barbier: de la gestión de marca al liderazgo en el lujo global
De Pablos-Barbier ha desarrollado su carrera en el sector del lujo y la cosmética internacional, con experiencia en compañías como L’Oréal y Estée Lauder.
A lo largo de su trayectoria ha ocupado posiciones de responsabilidad en marketing y gestión de marca a nivel global, hasta asumir la dirección ejecutiva de Pandora.
Su perfil refleja una dimensión clave del liderazgo actual: la capacidad de gestionar marcas globales donde la estrategia y la percepción del consumidor son determinantes.
Un patrón común en la alta dirección
El conjunto de trayectorias responde a una lógica compartida: carreras largas, experiencia internacional y crecimiento dentro de grandes estructuras.
Las multinacionales priorizan perfiles capaces de operar con eficiencia en entornos complejos y con alta presión sobre resultados.
En este contexto, la selección de directivos se orienta hacia la reducción del riesgo en la cúpula ejecutiva.
El talento como sistema global
El fenómeno no responde a una tendencia puntual. Se trata de la consolidación de una generación de directivos que ha pasado de integrarse en multinacionales a dirigirlas.
El cambio se produce sin narrativa ni coordinación visible, pero con un impacto directo en la estructura de poder empresarial.
Estas trayectorias, consideradas en conjunto, están redefiniendo el papel del talento español en la economía global.
