La Fundación ”la Caixa” destina 32,4 millones de euros a financiar 80 nuevos proyectos de investigación e innovación en biomedicina y salud en España y Portugal. La iniciativa, enmarcada en las convocatorias competitivas de 2026, busca acelerar el desarrollo de avances científicos con potencial para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, así como su aplicación efectiva en la práctica asistencial.
Los proyectos seleccionados, liderados por centros de investigación, universidades y hospitales, abordan algunos de los principales desafíos sanitarios actuales. Entre ellos figuran nuevas estrategias para mejorar la llegada de células inmunitarias a los tumores, sistemas de administración segura de medicamentos a través de la barrera hematoencefálica, vacunas frente a infecciones bacterianas y herramientas para reforzar el diagnóstico neonatal.
También se incluyen iniciativas orientadas a mejorar el bienestar de las personas con alzhéimer avanzado y la atención a quienes atraviesan una crisis suicida.
La financiación responde a una necesidad clave del ecosistema científico: garantizar que las investigaciones con potencial puedan avanzar, validar sus resultados y demostrar su utilidad en condiciones reales. Para ello, la Fundación articula tres líneas de apoyo que cubren distintas etapas del proceso, desde la investigación básica hasta la implementación de intervenciones sanitarias.

Investigación, innovación y aplicación clínica
La Convocatoria de Investigación en Salud, que alcanza su novena edición, ha seleccionado 32 proyectos de entre las 800 propuestas recibidas. De ellos, 23 se desarrollarán en instituciones españolas y nueve en portuguesas. Cada iniciativa puede recibir hasta un millón de euros para investigar los mecanismos biológicos de enfermedades y explorar nuevas vías de diagnóstico, tratamiento e intervención.
Los proyectos abarcan ámbitos como la oncología, las neurociencias, las enfermedades cardiovasculares y metabólicas y las enfermedades infecciosas. Asimismo, combinan disciplinas como la genómica, la bioingeniería, la modelización computacional y la ciencia de datos, con el objetivo de generar conocimiento susceptible de convertirse en nuevas soluciones terapéuticas.
Por su parte, la convocatoria CaixaImpulse de Innovación en Salud, impulsada en colaboración con Criteria Bio Ventures, ha elegido 30 proyectos de los 449 presentados. Veinticuatro están liderados por centros españoles y seis por instituciones portuguesas. Su finalidad es trasladar los resultados científicos hacia productos, servicios y empresas con capacidad para mejorar la salud, mediante el desarrollo de terapias, dispositivos médicos, herramientas digitales y nuevas soluciones diagnósticas.
El programa contempla distintas fases de maduración tecnológica, desde la prueba de concepto hasta la validación de prototipos y la preparación de estrategias regulatorias y financieras. Según las necesidades de cada iniciativa, el apoyo puede alcanzar los 700.000 euros.

De la evidencia científica a la atención sanitaria
La principal novedad de esta edición es la incorporación de la Convocatoria de Investigación en Promoción de la Salud, que pone el foco en la aplicación de intervenciones sanitarias y en la evaluación de sus resultados en contextos reales.
Esta primera convocatoria ha seleccionado 18 proyectos de los 579 presentados: 13 se desarrollarán en centros españoles y cinco en portugueses. Las ayudas, de hasta 300.000 euros en función de la tipología del proyecto, permitirán realizar estudios piloto, evaluar intervenciones existentes y analizar nuevas estrategias de atención.
Las iniciativas se centran en ámbitos como la salud mental, la salud de las mujeres y la infancia, la gestión de enfermedades crónicas y las necesidades asistenciales complejas. Para ello, recurren a datos del mundo real, herramientas digitales y metodologías de investigación participativa, con el objetivo de favorecer una atención más temprana, accesible y personalizada.
Con esta nueva línea, la Fundación amplía su apoyo a todo el recorrido de la investigación sanitaria: desde la generación de conocimiento hasta la evaluación de soluciones aplicadas a pacientes y comunidades. Una estrategia que busca reducir la distancia entre el avance científico y su impacto tangible en la calidad de vida de las personas.
