La sociedad exige cada vez más a las empresas. Eso implica que las compañías tienen que adaptarse a esas exigencias, lo que les reporta beneficios en sus ventas y en su reputación, que a la larga se traducen en más beneficios económicos. En cualquier caso, ese esfuerzo para cambiar consiste en introducir esas cualidades en el ADN, como una característica intrínseca y no solo estética.
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, cree que ni una entidad financiera ni ninguna otra compañía puede pretender «ser mala hasta las tres de la tarde y a partir de entonces comportarse bien con los clientes y la sociedad». En una conversación con Fernando Ruiz, presidente de la Fundación SERES y de Deloitte, Gortázar analiza cómo su sector se adapta a esta nueva realidad.
«El sector financiero tiene una función clave en la sociedad», recalca Gortázar, quien observa un impacto positivo de introducir valores sociales en sus propios empleados. «Cuando hablas con las personas, lo que más agradecen es el sentimiento de solidaridad de la compañía y cómo están pudiendo ayudar a los clientes», resume el dirigente de CaixaBank.
En su opinión, se ha sido justo con el sector porque «solo se han escuchado algunas cosas malas, fruto de la mala acción de algunas entidades», pero creo que no se ha hecho justicia con las buenas acciones que se han desarrollado. Al fin y al cabo, los bancos están «en el centro de la economía», concluye.
El mayor banco español por activos se vio obligado a reorganizarse tras el cambio de la normativa para el sector. De ese modo, se dividió en el propio banco, CaixaBank, Criteria Caixa para sus inversiones, y la Fundación «la Caixa» para la obra social. A ojos de Gortázar, «el sistema actual es aún más robusto» y permite desarrollar mejor ese papel social.