Todo empezó con un dispensador que ya no tenía sitio. Durante la pandemia, Daniel Cuatrecasas había creado una solución de hidrogel para farmacias. Cuando el gesto dejó de ser urgente, el producto quedó en pausa. Hasta que apareció Estanis Figuerola, con experiencia en ISDIN, y ambos cambiaron una pregunta: ¿y si, en vez de gel, dispensara crema solar? Ahí nació Idrosun.
La idea era sencilla, pero tocaba un hábito pendiente. Idrosun desarrolla dispensadores inteligentes de fotoprotección para hoteles, clubs deportivos, playas, eventos, empresas y espacios públicos. Su propósito no es vender crema, sino hacer que protegerse del sol resulte tan fácil como lavarse las manos. Salud preventiva, pero puesta en medio del camino.
Primera validación
El primer salto llegó en verano de 2025. La startup probó sus dispensadores con más de 50 clientes potenciales: hoteles, campos de golf, clubs de playa, entidades deportivas, campos de fútbol e incluso una bodega del Penedès.
Algunas pruebas se convirtieron en clientes. Esa validación abrió la puerta a una ronda de 250.000 euros para acelerar el despliegue y mirar fuera.
El producto también creció por dentro. El dispensador, diseñado por Jordi Tamayo, se fabrica en Montcada i Reixac y puede conectarse para medir el nivel de crema, conocer consumos y automatizar reposiciones. La compañía trabaja con Kream Barcelona, ha lanzado Idrosun Cream SPF50 y explora acuerdos con otras marcas de fotoprotección. Hardware, datos y servicio en una misma propuesta.
Modelo sostenible
El modelo funciona por suscripción y alquiler: el cliente paga por el equipo y por las recargas según el uso. Cada depósito puede ofrecer entre 800 y 1.000 mililitros, suficientes para cerca de mil dispensaciones. Además, Idrosun recupera, limpia y reutiliza las cargas de plástico en Cataluña para reducir residuos de un solo uso.
La tracción empieza a verse. Entre sus clientes figuran la Federació Catalana de Tennis, The Beach Soccer Foundation y el Club de Tennis Fontanals. La empresa prevé superar las 1.000 instalaciones activas este año y acercarse al medio millón de euros de facturación, mientras prepara acuerdos en el Mediterráneo europeo y estudia mercados como Canarias o el Caribe para romper la estacionalidad.
La ambición de Cuatrecasas y Figuerola cabe en una frase: «Queremos que protegerse del sol sea tan normal como lavarse las manos». No suena a eslogan, sino a costumbre posible. Idrosun quiere cambiar nuestra relación con el sol desde un gesto pequeño, repetido y visible. Porque a veces la innovación empieza justo donde alguien debería haberse puesto crema.