Intel comienza a recoger los frutos de la carrera mundial por la inteligencia artificial. El fabricante estadounidense cerró su segundo trimestre fiscal con 16.128 millones de dólares de ingresos, un 25,4% más que en el mismo periodo del año anterior y muy por encima de las previsiones del mercado.
El beneficio ajustado alcanzó los 0,42 dólares por acción, el doble de los 0,21 dólares esperados por los analistas. El margen bruto ajustado también sorprendió al situarse en el 41,8%, frente al 38,8% previsto.
La reacción de los inversores fue inmediata. Las acciones de Intel avanzaron un 5,2% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street después de que la compañía presentara unas previsiones para el tercer trimestre superiores a las estimadas.
La IA agéntica dispara la demanda
Intel espera facturar entre 15.800 y 16.800 millones de dólares durante el tercer trimestre, por encima de los 15.100 millones que anticipaba el consenso. La compañía también prevé un beneficio ajustado de 0,38 dólares por acción, frente a los 0,27 dólares calculados por los analistas.
El principal motor del crecimiento ha sido el negocio de centros de datos e inteligencia artificial. Esta división elevó sus ventas un 59%, hasta los 6.300 millones de dólares, impulsada por la creciente necesidad de procesadores centrales para ejecutar modelos y agentes de IA.
La expansión de la denominada IA agéntica, capaz de ejecutar tareas de forma autónoma, ha provocado que los pedidos de procesadores para servidores superen temporalmente la capacidad de producción de Intel. La compañía ha firmado acuerdos de suministro de entre tres y cinco años con clientes para procesadores CPU y chips especializados.
El negocio de ordenadores personales también superó las expectativas. Los ingresos de esta división alcanzaron los 8.880 millones de dólares, pese a que las unidades vendidas disminuyeron. Intel compensó la caída concentrándose en procesadores de mayor precio para equipos de gama alta.
Intel refuerza su apuesta industrial
La actividad de Intel Foundry, encargada de fabricar chips tanto para la propia compañía como para clientes externos, generó 5.770 millones de dólares, por encima de los 5.550 millones previstos por los analistas. En términos interanuales, la división incrementó sus ingresos un 31%.
El consejero delegado, Lip-Bu Tan, confirmó además el compromiso de Intel con la producción a gran escala mediante su futura tecnología Intel 14A a partir de 2028. La empresa había advertido anteriormente de que podría abandonar este proceso si no conseguía atraer a grandes clientes externos.
La fuerte demanda ha llevado al fabricante a elevar su previsión de inversión para 2026 desde los 18.000 hasta los 20.000 millones de dólares. Intel también espera incrementar de forma significativa el gasto durante el próximo ejercicio para ampliar equipos, salas blancas y capacidad de fabricación.
Las cifras ajustadas contrastan, sin embargo, con el resultado contable. Intel registró unas pérdidas netas atribuibles de 11.033 millones de dólares, frente a los 2.918 millones perdidos un año antes, debido al impacto de diferentes partidas no operativas. El beneficio neto ajustado se situó en 2.200 millones.
Los resultados refuerzan la estrategia de Lip-Bu Tan para recuperar el terreno perdido frente a Nvidia y AMD. El reto será convertir la actual escasez de procesadores para centros de datos en un crecimiento sostenido y demostrar que su negocio de fabricación puede atraer suficientes clientes externos.
