ING, nuevo accionista principal de la firma Singular Bank

La entidad neerlandesa lidera un consorcio para adquirir el 40% del banco de Javier Marín y escalar en grandes fortunas.
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ING se ha coronado como el gran vencedor en la puja por Singular Bank. El banco neerlandés ha cerrado un acuerdo para adquirir el 40% del capital de la entidad fundada por Javier Marín, convirtiéndose así en el primer accionista de la firma, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. Este movimiento certifica la ambición del grupo por ganar tracción en el ecosistema de rentas altas en España.

La operación dibuja un «cap table» muy diversificado. Mientras que el banco naranja asume el rol principal, el actual equipo directivo liderado por Marín aumenta su peso hasta el 15,5%. El consorcio se completa con el fondo español de capital riesgo ProA Capital (15%), el banco mexicano Actinver (8%) y un pool de fortunas familiares (como el inversor indioespañol Bhavani, los accionistas de Azkoyen o la familia Comenge) que controlarán el 21% restante.

Independencia operativa y escalabilidad

A nivel de gobernanza, el pacto asegura que Marín y su núcleo duro mantendrán el timón ejecutivo de Singular Bank. La marca operará de forma independiente, conservando un catálogo de productos diferenciado del de su nuevo socio. Sin embargo, ING ya ha activado mecanismos contractuales que le permitirán ampliar su pedazo del pastel accionarial en el futuro si la hoja de ruta lo requiere.

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Para la matriz neerlandesa, este «deal» encaja a la perfección con su inminente ofensiva en el sector patrimonial. La entidad tiene previsto lanzar su propia vertical de banca privada a la vuelta del verano (para la que cuenta ya con una veintena de banqueros) y otra enfocada en empresas el próximo año. Sumar fuerzas mediante adquisiciones era una de las vías más claras para penetrar en un mercado considerado estratégico desde Ámsterdam.

El historial de Singular y el choque con UBS

El interés por este activo no surgió de la noche a la mañana. En la carrera por hacerse con el banco, que estaba en manos del fondo Warburg Pincus bajo la asesoría de Jefferies, llegaron a sonar nombres como Abanca o el gigante italiano Intesa Sanpaolo. El atractivo radicaba en el brutal crecimiento inorgánico de la propia Singular Bank, que nació tras la compra de la filial digital «Self Bank» y dio un salto exponencial al absorber el negocio de UBS en España por unos 200 millones de euros.

Ese último movimiento, no obstante, trajo consigo cierta fricción. La adquisición derivó en un choque legal cuando UBS, tras la absorción de Credit Suisse, decidió reabrir su operativa en España y vulnerar el pacto de no competencia. El tribunal de arbitraje ya ha fallado a favor de los de Marín, dejando pendiente únicamente la decisión sobre la cuantía durante los próximos meses.

Unos fundamentales sólidos para crecer

Este cambio de manos llega en un momento de madurez para el negocio, combinando el deseo original del fundador de contar con inversores por debajo del 50% con la entrada de un gran «player» institucional. La firma afronta esta nueva etapa gestionando un volumen cercano a los 19.000 millones de euros en activos de clientes, consolidando un músculo financiero clave para el sector.

Los números respaldan el apetito comprador: el beneficio neto recurrente ha escalado hasta los 4,1 millones de euros, una cifra que pulveriza los 0,2 millones registrados a mediados del año pasado. Con unos ingresos creciendo a un ritmo del 15% frente a unos costes operativos contenidos al 5%, y una sólida ratio de solvencia «CET1» del 20,02%, el banco se perfila como una plataforma idónea para dominar el mercado patrimonial.

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