SK Hynix pisa el acelerador financiero para capitalizar el auge de la inteligencia artificial. El fabricante surcoreano de semiconductores prepara su desembarco en la bolsa estadounidense mediante la emisión de recibos de depósito americanos (ADR) en el Nasdaq. La compañía tecnológica planea colocar 17,79 millones de nuevas acciones con el objetivo de levantar unos 28.000 millones de dólares, marcando uno de los mayores hitos recientes en los mercados de capitales.
Este movimiento permite a la empresa exprimir el extraordinario momento que atraviesa su cotización. Aunque las acciones sufrieron un ligero ajuste del 4% en la sesión del lunes en Seúl, el valor acumula una revalorización meteórica del 273% en lo que va de año (impulsada por la insaciable demanda global de infraestructuras para entrenar modelos complejos).
El fin de la barrera de acceso para Wall Street
Para los expertos, esta operación trasciende la mera búsqueda de liquidez. Según apunta Dave Mazza, consejero delegado de Roundhill Investments, el salto a Nueva York resuelve un problema histórico de arquitectura financiera: «SK Hynix ha sido una de las empresas más importantes del mundo que la mayoría de las instituciones estadounidenses no podía poseer fácilmente».
En la misma línea, Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, destaca que el nuevo listado abrirá las puertas a perfiles más ágiles. La empresa podrá conectar de forma directa con inversores minoristas y fondos de menor tamaño ávidos de «momentum» que buscan exposición directa al núcleo duro del hardware algorítmico.
Expansión industrial y el termómetro del ciclo
La hoja de ruta para estos nuevos fondos apunta directamente a la producción física. La tecnológica destinará el capital a construir nuevas fábricas en Corea del Sur y a adquirir equipamiento de precisión crítico, como los escáneres ultravioleta del gigante neerlandés ASML. Estos planes caminan de la mano de la macroestrategia de Seúl, que acaba de anunciar un programa estatal de 576.000 millones de dólares para blindar su soberanía en el sector.
La fijación del precio definitivo está prevista para este jueves (y los títulos comenzarán a negociarse oficialmente el viernes). De cumplirse las previsiones, será la segunda mayor venta de acciones de la historia tras la reciente oferta de SpaceX, y servirá como prueba de fuego para comprobar si los inversores creen que el ciclo de la memoria de alto rendimiento aún tiene recorrido por delante.
