La economía española mantendrá su tracción de crecimiento frente al impacto del conflicto en Irán, aunque la factura de esta resiliencia incluirá una mayor presión inflacionista, tipos de interés elevados y un ritmo de consumo más moderado. Esta es la radiografía principal del último «Consenso Económico y Empresarial» correspondiente al segundo trimestre, elaborado por PwC tras tomar el pulso a más de 450 directivos, empresarios y analistas del mercado.
El informe constata que el ecosistema empresarial español ha demostrado una notable capacidad de resistencia ante un entorno geopolítico adverso, logrando situarse entre las economías más dinámicas de la zona euro. Respaldando esta tendencia, el Gobierno ha actualizado su cuadro macroeconómico, mejorando en cuatro décimas sus previsiones previas al conflicto.
Según esta nueva hoja de ruta oficial, el Ejecutivo proyecta cerrar el año con un crecimiento del 2,6%, estabilizando la velocidad de crucero en un 2,2% para 2027 y manteniéndose por encima del 2% durante 2028 y 2029.
El termómetro de los precios y el mercado energético
Frente a las previsiones más optimistas, los expertos recuerdan que la guerra cobrará un peaje ineludible a través del encarecimiento operativo. En concreto, el 44% de los participantes asume que la crisis golpeará de lleno a la inflación, frente a un reducido 8% que anticipa un impacto directo sobre el Producto Interior Bruto (PIB). La percepción generalizada es de cautela a medio plazo: el 69% da por sentado que la incertidumbre económica y geopolítica se enquistará, como mínimo, hasta el año 2027.
El crudo seguirá actuando como la variable más crítica. Casi tres de cada cuatro expertos (73%) pronostican que el precio del barril se moderará una vez superado el pico de tensión actual, pero descartan por completo un regreso a los niveles previos al estallido del conflicto. En este nuevo escenario de costes estructurales altos, sectores estratégicos como el transporte, la agricultura y la industria química se perfilan como los verticales más vulnerables a la volatilidad energética.
Un nuevo «playbook» para las reglas fiscales
El informe de PwC también apunta a un efecto dominó sobre la arquitectura financiera continental. El 78% de la cúpula directiva encuestada considera que Bruselas se verá forzada a cambiar las reglas del juego, flexibilizando sus normativas fiscales y aceptando niveles más elevados de deuda pública estructural para dotar a los Estados miembros de margen de maniobra ante este nuevo orden económico y geopolítico.
