La inflación en Estados Unidos cae al 3,5% por la tregua en Irán

El IPC se modera más de lo previsto gracias a la caída del crudo, aunque la Reserva Federal descarta bajar los tipos a corto plazo.
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Donald Trump The White House

La inflación en Estados Unidos pisó el freno durante el pasado mes de junio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró en un 3,5% en su valor anualizado, una caída mucho mayor de la que esperaba el mercado y que relaja la tensión tras el agresivo 4,2% registrado en mayo.

Este alivio responde directamente al desplome de los precios del petróleo impulsado por el alto el fuego temporal en la guerra de Irán. El abaratamiento de la energía ha dado oxígeno a los bolsillos norteamericanos tras los fuertes incrementos derivados del conflicto lanzado por Donald Trump.

El mayor retroceso mensual desde 2020

En términos mensuales y tras el ajuste estacional, el IPC general registró un descenso del 0,4%, duplicando las previsiones de los analistas que lo situaban en un 0,2%. Esta corrección a la baja supone la mayor caída mensual del coste de la vida en el país desde abril de 2020.

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Por su parte, la inflación subyacente (aquélla que excluye la alta volatilidad de la energía y los alimentos frescos) también se moderó, pasando del 2,9% de mayo al actual 2,6%. Sin embargo, el recrudecimiento de las hostilidades bélicas en julio podría convertir estos buenos datos en un espejismo.

La energía cae frente a la presión tecnológica

La factura energética fue el gran motor de este alivio, tras registrar un desplome del 5,7% en junio que arrastró consigo el precio de la gasolina y el fueloil. Por el contrario, los alimentos se encarecieron levemente un 0,2% y el coste de la vivienda repuntó un modesto 0,1%.

Pese al respiro generalizado, el banco central vigila de cerca otras fuentes de presión inflacionista en la sombra. Los expertos apuntan a que los costes vinculados a la expansión de la inteligencia artificial y el impacto gradual de los aranceles de Trump siguen encareciendo la cesta de la compra.

La hoja de ruta de Kevin Warsh

Aunque los mercados celebraron las cifras con subidas en los futuros bursátiles, la Reserva Federal (Fed) no bajará la guardia. Las tasas de interés se mantienen en la horquilla del 3,5% al 3,75%, y el consenso generalizado anticipa un nuevo incremento de un cuarto de punto el próximo septiembre.

El nuevo presidente de la institución, Kevin Warsh, ha aprovechado su primera comparecencia ante el Congreso para blindar su hoja de ruta. «Nuestro objetivo claro y constante es aplicar la política adecuada para que el repunte inflacionario de los últimos cinco años sea cosa del pasado», ha sentenciado.

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